Microhistoria de Miraflores Guaviare
la maloca. Y vio que la gente no había hecho caso. Estaba cocinando el pescado.
Llamó a su esposa y a sus hijos. Y dijo a su esposa que le dijera a los más allegado de él que no comiera nada de ese pescado.
Y la señora se encargó de comentarlo a los amigos pero no le hicieron caso.
Su señora y sus hijitos no probaron ningún bocado de ese pescado. Las persona del resto de la maloca, todos comieron.
Al otro día, el Payé, muy temprano se fue para la selva. A cazar animales con su cerbatana. Y a la vez, ir en busca de frutas silvestres.
Cuando él iba caminando, vio que alguien jalaba bejucos. Por lo tanto quedó mirando ese bejuco que estaban arrastrando. Y miró hacia adelante a ver quién lo arrastraba.
Resulta que el que arrastraba ese bejuco, era un morroquito. Y dijo el Payé:“ Lo voy a molestar a este animal”.
Cuando él dijo así, piso el bejuco más largo que él estaba arrastrando. El morroco no podía arrastrar. Cuando el volteaba a mirar él quitaba el pie.
Así lo hizo como tres veces. Hasta que el cuarto vez, no le quitó sino le pisó duro para él volviera donde estaba parado el Payé.
Así lo hizo el morroco. No lo pudo jalar más y regresó a mirar que era lo que estaba agarrando.
Cuando regresó se dio cuenta que era una persona que tenía pisado el bejuco.
Entonces el Payé le preguntó:“ Oiga amigo, ¿ para qué es este bejuco?” El morroco le quedó mirando, como sin ganas de contestar. Vuelve le pregunta el Payé:“ Le estoy preguntando, ¿ para qué está 37