Microhistoria de Miraflores Guaviare
José. Conrado que está en Villavo, y Marina que está en Villavo. De vez en cuando me manda cositas.
Y su tía que está en Villavo que no ha podido venir visitarme.”
Desde ese día yo vi como Pachito se iba acabando a medida que nos pasa el tiempo los años, el ser humano.
Por la tarde nos sentamos con pacho. Él me decía:
“ Me acuerdo tanto de mis tierras en Tolima. Por allá en Chaparral. Yo era muy dañado con mi hermano. Íbamos y hacíamos fechorías a las hijas de nuestros vecinos.
La vida de joven, es la mejor. Y es mucho mejor cuando los hijos de uno están estudiando. Que uno le toca sacar por donde no es.
En cambio yo fui todo al contrario. Como no pude estudiar, mi padre nunca me sacó la platica donde él no tenía. Yo a mis hijos, le he dado todo lo que yo he podido. Y saqué adelante, y ahora los tengo donde ellos están.
En la juventud, a uno no le hace falta nada Ismael. Uno tiene fuerza, tiene trabajo. Hace lo que le da la gana. Y todo está en salud de uno.
A mí me preocupaba cuando yo era joven cuando yo me enfermaba, porque ahí si yo no podía hacer nada.
Pero ahora me preocupa mucho es donde yo estoy, no tengo trabajo. Porque no soy el mismo pacho cuando yo era joven. Ahorita pacho veintiuñas, no puede hacer mucha fuerza. Porque mi fuerza está acabada. A medida que pasa el tiempo, nosotros como humanos, nos acaba todo.”
Y me hizo reír una vez hablando de esto. Y llegó a decir:
“ Lo más duro de nosotros los hombres, es cuando a nosotros no nos para lo que nosotros sabemos. Hasta aquí dejamos de ser hombres. Porque esto es muy duro mijito. No es porque uno no pueda, sino es por la edad.
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