Microhistoria Miraflores 1 | Page 10

Ismael Sierra Estrada
Según lo que me contaba mi padre. En ese caño las maderas de caucho se encontraban en los márgenes de los caños pequeños y grandes. No se extendía por la selva.
Entonces era muy difícil abrir una finca de ocho, doce, quince muchachos. Y otra cosa, era que las maderas de cauchos que existían en ese caño, era de cáscara de color amarillenta. Estos árboles dan muy poca leche.
Porque hay tres variedades de caucho.
Lo único que había en ese caño en abundancia era: pescado, marisco y toda clase de animales.
Volvió para su maloca donde él estaba viviendo. Que es nuestro territorio que queda en caño Pacá. En un sitio llamado Guadalajara Pacá.
Descansaron lo que es mes de descanso, que es mes de lluvias: mayo junio. Y luego se vinieron otra vez en el mes de julio.
Pero este segundo viaje mi padre trajo a mi mamá. Porque ya habían sembrado yuca, plátano, piña, caña, ñame. E inclusive palo de coca. Que era vital para mi familia en esa época.
Otra vez, de nuevo llegaron el barracón que ellos habían construido.
Y cuando él se fue para su maloca, había dejado dos muchachos encargados para que estuviese cuidando todo lo que habían construido.
Contaba mi padre, que en esa época los viajes era todo largo. Porque los motores fuera de borda, con que ellos andaban era de dos caballos. Y de hasta cinco caballos el más grande. Y con estos motores se navega lento.
Este año cuando estuvo con mi mamá y sus servidoras, trabajaron como debía ser. Pero a pesar de eso, no le fue tan bien a mi padre.
Porque trabajó: agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.
Subió su socio que era su compadre hasta Bacatí, para llevar caucho que ya estaba listo para vender.
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