Microhistoria Miraflores 1 | Page 11

Microhistoria de Miraflores Guaviare
Desde agosto hasta diciembre, mis padres con ocho muchachos, ralladores de caucho que era su familia, había sacado mil quinientos quilos que para los socios era muy poquito.
Era lógico, porque todos los ralladores de caucho que trabajaron con mi padre era inexpertos. Y además no tenía empleado.
Y mi padre le dijo a su socio, que no se preocupara mucho. Porque los ralladores prácticamente eran novatos.
Pero entre ellos había unos familiares que ya había estado rallando con los blancos bajo el mando de un empleado.
Entonces mi papá le dijo a esas dos personas que fueron mis tíos. Que enseñara a rallar a los nuevos muchachos, y también a su familia. Para ver si rendía más el trabajo.
Este año haciendo los cálculos, decía mi papá, no dio mucha ganancia para el socio. Pero siguieron de sociedad porque iban a abrir otro barracón más al año siguiente.
El segundo año mi padre regresa a su maloca nuevamente, y descansa los meses de invierno.
El tercer año de trabajo de caucho trajo más gente. Porque cuando mi padre se fue para su maloca, lo que sí llevo fue: pescado moquiao, marisco moquiao por cantidad.
Y esto lo motivó mucho a mi familia que eran mis tios.
Este tercer año, vinieron más gentes con mi papá. E inclusive vino mi tía Anastasia Estrada. Que era única hermana de mi mamá.
Porque el resto de hermanos de ella fueron puros barones. Por eso mi abuelo lo quería tanto, decía mi padre.
De nuevo arranca para caño Bacatí. Para la finca cauchera que tenía mi padre y su socio.
11