Mi primera revista sterio de Belicena Villca editorial de la cas | Page 587
¨El Misterio de Belicena Villca¨
el Final será igual al Principio, la Potencia se hará Acto, lo Posible se tornará Real, la
Obra estará Presente entre el Final y el Principio; y podrás cumplir tu misión.
Supe lo que ocurría: tío Kurt se había elevado con los perros daivas hasta ponerse fuera
de mi alcance. Su decisión era, pues, irrevocable. Me sentí morir de tristeza y desolación. Las
piernas se me aflojaron. Un nudo me trabó la garganta. No obstante grité con impotencia:
– ¡Tío Kurt, no te vayas! ¡No me dejes solo aquí!
Escuché entonces aquella carcajada atronadora que mi tío emitía con inevitable
espontaneidad: no constituía una burla, sino la expresión de su estado de ánimo.
– ¿Y tú eres quien cuestionaba mi obstinación, cuando me resistía a quedarme solo en
este Infierno, después de la Segunda Guerra? –preguntó riendo–. Pues recuerda que Yo
soporté 35 años: tú tendrás que aguantar mucho menos. ¡Anda, sé valiente Neffe Arturo! ¿O
tendré que preguntarte como Belicena Villca si eres capaz de ser un Kshatriya? Pero sé que
comprendes por qué lo hago: es parte de la Estrategia del Führer. La cacería que ahora
inicio pronto será imitada por miles de hombres-lobo-de-Piedra. Tendré el Honor de
determinar el Fin de la Era del Jabalí y de la Abeja, así como la Espiga de la Virgen
destruirá la Era de la Paloma Tú eres como Yo y Yo soy como tú. Y si Yo soy, tú eres: esa
era la gran Estrategia de la Estirpe Von Sübermann, que no pudimos conocer hasta ahora;
el secreto de los Tulkus Hoy, el signo del Origen está en ti, en el lóbulo de tus orejas; y los
que tengan la Sangre Pura lo verán Por eso los lapis philosophorum adoptaron la forma de
las flores de piedra: porque tales lotos son el adorno de los aretes de Avalokiteshvara,
los pendientes que la Misericordiosa coloca en las orejas de los señalados con el Signo
del Origen, para tapar el Signo del Origen Tú los has obtenido en la matrix de las
proyecciones porque tu propio Signo del Origen ha quedado descubierto: ¡Sus tapas han
caído! ¡Y esa es la Gran Obra! ¡Tú eres ahora el Signo del Origen, y eres, en el Origen del
Espíritu Eterno e Increado, igual que Yo! Yo nunca pude ver el Signo del Origen
¿recuerdas?; pero ambos lo vimos hoy: tú en mí, y Yo en ti, en la proyección sobre la
Piedra Caliente. Separados jamás lo habríamos visto. Por eso fue bueno estar contigo, Neffe;
porque juntos cumpliremos la misión de nuestra Estirpe: lo haremos por Honor, puesto que
vimos el Origen, y tenemos el Origen, y podemos regresar cuando queramos al Origen
Ya no me necesitas; ni necesitas de nada ni de nadie. Adiós Neffe; nos volveremos a ver
durante la Batalla Final. ¡Heil Hitler!
– ¡Heil Hitler! –respondí mecánicamente, mientras el rugido de una Fiera indescriptible
atronaba el espacio y una ráfaga de viento sobrenatural, helado, me golpeaba como un
latigazo y agitaba los árboles y levantaba nubes de polvo.
Dirigí la vista en la dirección que habían huido los Jabalíes, esto es, hacia el Sur, y juro
que observé por última vez a tío Kurt. O por lo menos esa impresión recibí. Porque vi, o creí
ver, contrastada por el firmamento estrellado, una Fiera que corría tras dos astros brillantes
que se alejaban con pavor: ora parecía un Oso, ora un Lobo; y sus rugidos y aullidos se fueron
haciendo menos fuertes hasta que se apagaron por completo. Me sentí sano: era La Peste
que se alejaba.
Pensativo, mirando aún hacia la Cruz del Sur, rememoré la Carta de Belicena Villca, la
parte donde el Rabino Benjamín refería a Bera el Misterio de la debilidad del Pueblo Elegido:
“Advirtió Jehová al Pueblo de Israel sobre cuatro clases de males, frente a los cuales serían
débiles : Cuidaos de la Espada, porque Ella os puede matar; Cuidaos de los Perros, porque
Ellos os pueden despedazar; Cuidaos de las Aves del Cielo, porque Ellas os pueden devorar;
Cuidaos de las Fieras de la Tierra, porque Ellas os aniquilarán (Jer. 15)”. Allí, en el suelo de la
Chacra, yacían los cuerpos humanos sin vida de Bera y Birsa: habían sido débiles,
estratégicamente débiles. Y en su caso, los símbolos advertidos por Jehová habían
intervenido, los cuatro, a la vez:
Espada la Espada Sabia de la Casa de Tharsis.
Perros los perros daivas.
Aves la Virgen de Agartha, y toda Dama Kâlibur, cuya Negrura Infinita devore la luz de
las Almas.
Fieras los Berserkr y los Ulfhednar, es decir, los Hombres-Oso y los Hombres-Lobo, de
Piedra Frya.
587