Mi primera revista sterio de Belicena Villca editorial de la cas | Page 586

¨El Misterio de Belicena Villca¨ de Piedra Entonces, como si tío Kurt me hubiese hecho la pregunta, describí en voz alta lo que veía: –Las estrellas son ahora dos flores de piedra; son dos padmas o lotos: Esther es el nombre de esas Piedras. Y las trece Runas se mueven y se asocian entre sí de incomprensible manera. Y las trece Runas forman un Signo que desintegra al remolino, al chaos confusum, y lo reemplaza por las tinieblas más impenetrables; sólo las flores de piedra han quedado en el Sulphur Philosophorum y ahora se precipitan al fondo de la matrix. 76 ¡Opus consumatum est! – ¡Posees ahora dos lapis philosophorum! –Dijo tío Kurt– ¡Tú has completado la Obra, por intermedio de la Virgen, porque tú has visto la Obra ¡Y tú has recibido el descensus spiritus sancti creator ¡Eres igual que Yo, y Yo soy igual que tú! ¡Naturalissimun et 77 perfectissimun opus est generare tale quale ipsum est! . De improviso caí en la cuenta que se habían acallado los rugidos, gruñidos y ladridos. Me volví bruscamente y busqué a tío Kurt con la mirada: no lo vi por ninguna parte. En cambio observé dos manchas blancas que se alejaban hacia el cielo. Agucé la vista y creí distinguir dos Jabalíes que huían presa del pánico, con el pelo erizado y gruñendo de terror. La Naturaleza se había aquietado y las nubes ectoplasmáticas ya no estaban sobre los cadáveres de los asesinos orientales. ¡Los Jabalíes eran las Almas de Bera y Birsa que huían hacia el Principio del Tiempo! ¿Había dado resultado el plan, al fin y al cabo, pese a la intervención de Avalokiteshvara? ¿Cómo lo había logrado tío Kurt, cómo consiguió que la Piedad de la Dea Mater no calmase el pánico de los Inmortales Bera y Birsa? Sí, ahora lo recordaba: con sus corazones en el Sulphur Philosophorum, con sus Almas en el vaso de las proyecciones alquimistas, había llevado a Bera y Birsa hacia el futuro, hacia la Batalla Final, cuando el Dragón perdería su Poder; Y allí habían padecido más terror que el de la muerte de sus cuerpos físicos por nuestros escopetazos. De todos los Futuros posibles, es dable esperar uno que corresponda al Mundo “que afirma Wothan desde el Origen”, el Mundo que constituye “la Realidad de la Sangre de Tharsis”. A ese Futuro, en el que el Espíritu triunfará sobre las Potencias de la Materia, habían sido llevadas alquimísticamente las Almas de Bera y Birsa: a la Batalla de Chang Shambalá, a la Batalla Final; a la Derrota de Chang Shambalá, a la Derrota de Sión; y el Terror del Final de Chang Shambalá, del Final de Sión, causaron el retorno de Bera y Birsa al Principio del Tiempo, al punto donde se asientan todos los Futuros posibles y donde Chang Shambalá o Sión no tiene determinado su Final antes del Final del Tiempo. Porque el que vi en la matrix es un Futuro Increado, no previsto por el Creador, sólo posible en el Mundo de la Sangre de Tharsis, en el Mundo de la Realidad del Führer: y tío Kurt había demostrado tener fe ciega en ese Futuro Increado, en el que los hombres espirituales se levantarían como Fieras contra el Cordero y los “ciento cuarenta y cuatro mil” Sacerdotes de Israel. Creo que el éxito de la trasmutación alquimista, y el terror infundido a los Inmortales Bera y Birsa, se debieron fundamentalmente a esa fe inquebrantable que tío Kurt profesaba por el Führer y su Futuro. Aunque él afirmaba extrañamente que la Obra era mía. Más Yo abrigaba la certeza de que fue él quien marcó las Piedras Calientes, las Almas de Bera y Birsa, mónadas sobre el Caos Primordial, con el Signo del Origen, con la “Abominable Señal” que temían los Demonios. Y sus Almas habían precipitado la Piedra del Principio, el lapis ignis, y ahora debían estar en el Principio. Con pánico, en el Principio: la meta del plan. Yo olvidé la Piedad de Avalokiteshvara, pero gracias a tío Kurt el objetivo se había alcanzado. A todo esto ¿dónde estaba tío Kurt? Comenzaba a preocuparme, cuando escuché su voz: venía de arriba, y sonaba irónica y tranquila. –Yo tenía razón, Neffe: Los Inmortales no pueden morir. Y tú tenías razón: su miedo los haría huir hacia el Principio. Se trata de un empate ¿no crees? ahora debo partir tras ellos, Oso contra Abejas, Lobo contra Cerdos, he de perseguirlos hasta el Principio: solo así 76 La Obra está realizada. 77 La Obra más natural y perfecta consiste en crear algo igual a Si Mismo. 586