Mi primera revista Siria tras las Conferencias de Astaná | Seite 25

Grupo de trabajo 3 Siria tras las conferencias de Astaná “medio hombre” al rey Abdullah bin Abdulaziz, el monarca anterior, por la inacción de Riad durante la guerra de 2006, la tensión entre ambos Jefes de Estado se convirtió en odio personal. Arabia Saudí es wahabita, una rama suní del Islam perteneciente a la escuela jurídica del Hanbalismo. Para los saudíes la religión siempre ha sido un pilar en su política, indisociable de la casa Saúd, a la que pertenece la dinastía de la familia real saudí y que se dice desciende de Mohamed bin Saúd, fundador del emirato de Diriyah, el primer Estado saudí. El primer deseo de la casa Saúd es el de unificar la Península Arábiga y promover el wahabismo, la visión más pura y simple del Islam, aunque a menudo criticada por ser una de las menos tolerantes y en el fondo precursora de alguna de las visiones más extremistas del Islam. No olvidemos, por ejemplo, que Arabia Saudí tiene un papel histórico en la creación de los Hermanos Musulmanes, que tanto ha influido en la historia moderna de Egipto y otros países del Norte de África y Oriente Medio, y de las conocidas Al Qaeda y DAESH que, como apunta Alí Abdalá Salé, ex presidente de Yemen, el país más afectado por la rama de Al Qaeda en la Península Arábiga y la rama del DAESH en el país, son “derivados de los Hermanos Musulmanes”. Dentro de estos dos aspectos, el económico y el religioso, Arabia Saudí se encuentra de pronto con el escenario de un conflicto en Siria. Aunque este país también es principalmente de la rama ortodoxa suní, también hay alauitas, chiíes, drusos e ismailitas, todo sin contar a las minorías cristianas, es sabido que incluso entre las diferentes confesiones suníes hay competición. A efectos comparativos se podría decir que el Islam está dividido de la misma manera que el cristianismo está dividido entre católicos, ortodoxos y protestantes, estándolo éstos a su vez también, como podría ser el caso de los evangélicos, bautistas, presbiterianos, anglicanos, etc. en el caso de los protestantes, que es donde más clara está la división. Al igual que ocurre aquí, Arabia Saudí es suní como Siria, sí, pero el objetivo de los saudíes no es extender el sunismo como tal, sino extender la rama específica del wahabismo. Como ya se comentaba antes, este objetivo no es exclusivo para Siria, sino que Arabia Saudí hace propaganda de ello en todo el mundo. Sin embargo, el interés especial que entraña Siria para este país a nivel religioso es sin duda la alianza siria con Irán así como la implicación de los intereses religiosos de éste último. Irán, al contrario que Arabia Saudí, es chií, y al igual que el país del Golfo Pérsico éste busca expandir su propia visión del Islam por el mundo. Ambos Estados lideran una lucha teológica de dos bandos en la cual buscan que el resto del mundo musulmán se adhiera a su bando, y Arabia Saudí tiene especial interés en hacer caer al gobierno de Al-Ásad para debilitar o incluso romper la alianza con Irán y así, de paso, debilitar también su posición estratégica en la pugna. La actuación de Arabia Saudí en Siria no es ni mucho menos la primera. Ya en los años 80 financió y armó a los muyahidines que se enfrentaron a la ocupación soviética de Afganistán. Aunque muchos de ellos devolvieron sus armas al gobierno saudí, otros tantos continuaron la yihad, sobre todo a través de Al Qaeda y sus filiales, a las cuales Arabia Saudí ve como una amenaza a la legitimidad islámica de la familia Saúd. Para evitar que los extremistas islámicos ganaran poder en Siria, el Rey Abdulaziz ha tratado de regular el flujo de armas que salen desde Arabia Saudí hacia Siria. A pesar de que apoyan a los rebeldes del Ejército de Liberación Sirio (ELS), la naturaleza del bando opositor sirio podría hacer esta alianza temporal debido a su naturaleza cambiante y dispareja. En lo referente al envío de tropas, el gobierno saudita no tiene ni medios ni la intención de intervenir militarmente en Siria. Sin embargo, su ministro de Asuntos Exteriores, Al-Jubeir, anunció en Ginebra en febrero de 2016 que se comprometía a enviar fuerzas especiales a Siria si Estados Unidos o cualquiera de sus aliados las mandaban también. Todo esto teniendo en cuenta que ya de por sí la capacidad de Riad para asegurarse de que el dinero saudí termine en manos de sus destinatarios es limitada, sobre todo teniendo en cuenta que algunas familias saudíes muy adineradas han proporcionado fondos a Al Qaeda a través de Jabhat Al-Nusra, la filial de la organización terrorista en 25