Mi primera revista Laguna, Revista urbana – N° 2–Año 4 | Page 28

de mis visitas a grupos y tribalidades guaraníes, nos muestran la profunda religiosidad, íntimamente relacionada a su palabra - alma, sus cantos sagrados (guau ete), y sus rezos - danzas (ñembo’e jeroky). Y esta forma de vida se compartía naturalmente en grupos tribales familiares, que conformaban sus “táva” o “aldeas”, distribuidas en diferentes parcialidades, con asientos geográficos bien definidos, asociados y afines en creencias, costumbres y tradiciones, y con una estrecha relación de parentesco. Estos asentamientos eran conocidos antiguamente con el nombre de “guara”, nombreque determinaba a la vez “una cierta región, delimitada generalmente por ríos” (“guara”, es untérmino recogido por el propio P. Antonio Ruiz de Montoya), y los miembros de un “guara”, al pasar por tierra de otro “guara”, debía solicitar un permiso o “tahae”. Creo que este es el origen del nombre “guaraní”: de “guara”: unidad social y geográfica; y “ni”: apócope de “mini”, pequeño). Existen muchos ejemplos en toda la extensión de las culturas guaraníes que apoyan esta tesis (Ver: “Guara”: aldea y río de La Habana, Cuba; Guarare: antiguo “Guara”, distrito sur de Panamá); Guaray (“arroyo de los guara”), en el Departamento San Javier, Misiones, Argentina). Anselmo Jover Peralta y Tomás Osuna, en su Diccionario de la Lengua Guaraní, editado en 1952, traduce así a esta palabra “Guara”: -prefijo-. Origen, procedencia; “Guara”: -sustantivo-. Casta, raza. Quise mostrar hasta aquí, cómo su religiosidad pautaba toda su vida y todas sus expresiones culturales, como sus “guau” y sus “ñembo’e jeroky”. Sus “ñembo’e jeroky”, como aquí en Corrientes sus “chamame”, que se realizaban los días de lluvia, y sus “sapukái”, que se realizaban los días de eclipse. Y lo natural de su práctica sólo podía desarrollarse en el ámbito intimista familiar de sus pequeños “guara”. Por todo lo dicho hasta aquí, donde resaltan sus valores esenciales, los nombres superficiales, adjudicados a nuestro original chamamé, están exponiendo de por sí un desconocimiento de sus fundamentos de vida y de la etimología del lenguaje religioso, de la cultura guaraní correntina que lo originó. Por el contrario, también hasta hoy existen en las ruinas de los pueblos jesuíticos, tallados en las piedras de sus grandiosos templos, ángeles tocando las “mbaraka”, que era el instrumento religiosoguaraní por excelencia, con el cual di rigían sus “ñembo’e jeroky” (rezos - danzas guaraníes), sus antiguos sacerdotes, o “ava paje”, abriendo preguntas sobre un ya posible especie de Página 28