Mi primera revista Laguna, Revista urbana – N° 2–Año 4 | Page 27
por caminos de eternidad, y una gratitud expresada sinceramente desde sus
originales oraciones cantadas y en sus “rezos danzas” o “ñembo’e jeroky”, como
era el “chamamé”, originario de nuestros guaraníes correntinos.
La religión guaraní dice que “lo primero que Dios creó es el lenguaje”, ñe’ẽ o
ñe’ẽng, “porción divina del alma” o “palabra - alma”. Y este lenguaje, futura
esencia del alma, enviada a los hombres, participa de su divinidad. Y luego crea
“el amor al prójimo” y “los himnos sagrados”.
Así “ñe’ẽ”, con acento nasal, significa “idioma”, “palabra” y, en el lenguaje
religioso, “palabra - alma”. “Ne’ẽ y”, según el estudioso antropólogo León
Cadogan, en su libro “Ayvu Rapyta” (1992), es el espíritu que envían los dioses,
para que se encarne en la criatura próxima a nacer, y “los himnos y las plegarias
son la única fuente fidedigna para la reconstrucción de la religión aborigen”.
“Para el guaraní, la Palabra lo es todo. Y todo para él es la Palabra”. Así lo
sintetiza el P. Bartomeu Meliá, uno de los más prestigiosos estudiosos de la
cultura guaraní, analizando sus mitos, “cantos” y ritos. (“El Guaraní -
Experiencia religiosa” / 1991). Y añade en su libro, “El Guaraní - La Palabra
ritualizada” / (1991): “La palabra guaraní se dice y se hace. Los caminos de la
palabra, sus sacramentos, son el canto y la danza”, sus (ñembo’e jeroky), y “el
Chamamé era, originalmente, un ñembo’e jeroky”, que realizaban,
especialmente, en gratitud a “Tupã”, Dios de la lluvia.
Distintos antropólogos, estudiosos de su cultura, coinciden en afirmar que los
cantos presentan categorías bien diferenciadas. Como los “guau ete”,
“verdaderos auténticos cantos sagrados”, también llamados “porãhei”; los “guau
ai” (pequeños cantos sagrados); y los “koty hũ”, cantos profanos, que pueden ser
escuchados por todos, aún por los extraños.
Los “guau ete” o “verdaderos cantos sagrados”, también conocidos como
“porãhei”, sólo se acompañan con el “mbaraka” (maraca o sonajera), que es
ejecutado por el “paje” con su mano derecha, y el “takuapu” (instrumento musical
de takuára, especie de bastón de ritmo, que es utilizado por las mujeres, también
con su mano derecha).
“En el caso de los guau, el canto, la música y la danza, forman un todo
indivisible”. Hoy en día, lo demuestran así hasta los videotape filmados de sus
“danzas del amanecer” y del “atardecer”, en la tribalidad “mbya” (guaraní),
situada en la actual Provincia de Misiones (Argentina), del conocido cacique o
“tuvicha” que adoptó el nombre de Lorenzo Ramos.
Todo lo hasta aquí recopilado de los más destacados estudiosos de este tiempo, y
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