Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 97

34 Carlos Alberto Torres adultos). ¿Han reconocido Dewey y Freire, de forma implícita o explícita, este problema y lo han abordado? En esta breve nota del estudio, no podemos desarrollar las diferentes estrategias que se necesitan para responder a estas preguntas, incluso, las bre- ves contribuciones de cada filósofo y su importancia en la filosofía de la edu- cación, y los estudios culturales posteriores ofrecerán lo que consideramos como hallazgos muy importantes. John Dewey John Dewey, el filósofo de la educación más importante en la historia americana, a menudo se asocia con las recientes tendencias postmodernas de América debido a su énfasis en el pluralismo, su rechazo a los absolutos me- tafísicos, su expresada creencia en que el juicio es el contexto específico, su rechazo a los esquemas explicativos “totalitarios” y su preocupación por la educación de base en la estructura de las comunidades. Para Dewey, la edu- cación es el medio a través del cual una sociedad se reproduce a sí misma. Es el “medio de la continuidad social” (Dewey, 1916, p. 2). Un grupo mantiene su continuidad a través de las generaciones por medio del proceso educativo. Además, él consideró la educación como una actividad social que solo en es- tadios más avanzados y especializados requiere instituciones especializadas tales como escuelas. En el amplio sentido de la palabra, es el medio a través del cual los jóvenes se introducen en “los intereses, los propósitos, la informa- ción, las habilidades y las prácticas de los adultos” (Dewey, 1916: 3). Así como la civilización cada vez es más compleja, el hueco entre los adultos y los ado- lescentes se agranda, y lo que puede haberse iniciado como incidente, el es- pontáneo aspecto de criar a los niños, se convierte en algo más especializado e institucionalizado. De ahí la creciente importancia de las escuelas y de la escolaridad. Como se mencionó previamente, una de las características esenciales de la educación, según Dewey, es la habilidad de la generación adulta para co- municar los fines comunes, a través del proceso de comunicación, que otorga una calidad esencial humana a la educación. Dewey pensaba que la sociedad moderna estaba en seria desventaja en relación a la comunicación y a la trans- misión de los fines compartidos de una generación a otra. La comunicación no es una simple actividad verbal. Es experiencial e implica la participación en actividades sociales y funcionales del grupo. Las primeras sociedades fueron capaces de hacer esto, porque la mayoría de los comportamientos adultos es- taban visibles en los niños y, por lo tanto, esto serviría como modelo hasta que los niños comprendiesen no sólo cómo realizar una actividad, sino cómo esa actividad tenía cabida en los grandes y continuos objetivos del grupo. © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42