Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 97
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Carlos Alberto Torres
adultos). ¿Han reconocido Dewey y Freire, de forma implícita o explícita, este
problema y lo han abordado?
En esta breve nota del estudio, no podemos desarrollar las diferentes
estrategias que se necesitan para responder a estas preguntas, incluso, las bre-
ves contribuciones de cada filósofo y su importancia en la filosofía de la edu-
cación, y los estudios culturales posteriores ofrecerán lo que consideramos
como hallazgos muy importantes.
John Dewey
John Dewey, el filósofo de la educación más importante en la historia
americana, a menudo se asocia con las recientes tendencias postmodernas de
América debido a su énfasis en el pluralismo, su rechazo a los absolutos me-
tafísicos, su expresada creencia en que el juicio es el contexto específico, su
rechazo a los esquemas explicativos “totalitarios” y su preocupación por la
educación de base en la estructura de las comunidades. Para Dewey, la edu-
cación es el medio a través del cual una sociedad se reproduce a sí misma. Es
el “medio de la continuidad social” (Dewey, 1916, p. 2). Un grupo mantiene
su continuidad a través de las generaciones por medio del proceso educativo.
Además, él consideró la educación como una actividad social que solo en es-
tadios más avanzados y especializados requiere instituciones especializadas
tales como escuelas. En el amplio sentido de la palabra, es el medio a través
del cual los jóvenes se introducen en “los intereses, los propósitos, la informa-
ción, las habilidades y las prácticas de los adultos” (Dewey, 1916: 3). Así como
la civilización cada vez es más compleja, el hueco entre los adultos y los ado-
lescentes se agranda, y lo que puede haberse iniciado como incidente, el es-
pontáneo aspecto de criar a los niños, se convierte en algo más especializado
e institucionalizado. De ahí la creciente importancia de las escuelas y de la
escolaridad.
Como se mencionó previamente, una de las características esenciales de
la educación, según Dewey, es la habilidad de la generación adulta para co-
municar los fines comunes, a través del proceso de comunicación, que otorga
una calidad esencial humana a la educación. Dewey pensaba que la sociedad
moderna estaba en seria desventaja en relación a la comunicación y a la trans-
misión de los fines compartidos de una generación a otra. La comunicación no
es una simple actividad verbal. Es experiencial e implica la participación en
actividades sociales y funcionales del grupo. Las primeras sociedades fueron
capaces de hacer esto, porque la mayoría de los comportamientos adultos es-
taban visibles en los niños y, por lo tanto, esto serviría como modelo hasta que
los niños comprendiesen no sólo cómo realizar una actividad, sino cómo esa
actividad tenía cabida en los grandes y continuos objetivos del grupo.
© SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42