Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 90
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de del mismo ante la asamblea general del
centro. Los contenidos se trabajan por me-
dio de cuadernos-fichas y, por supuesto, ni
hay exámenes ni se dan notas. La asamblea
es el corazón de la escuela, en ella se deci-
den los asuntos que afectan a la Escuela y
es el lugar donde se resuelven los conflic-
tos. Cuevas Noa recoge la evolución del
proyecto desde una posición afín al neu-
tralismo pedagógico hacia un modelo ins-
pirado en Ferrer, proclive a la ideologiza-
ción de la escuela. En palabras de la propia
Josefa Martín Luengo, recogidas por Cue-
vas Noa “Debemos cambiar las mentes y para
ello debemos manipularlas en contra de su ma-
nipulación, es decir, no podemos dejar hacer,
(…) debemos establecer otras formas de pensar,
vivir y actuar frente a las suyas porque sola-
mente así tendremos una oportunidad para po-
der un día alcanzar la anarquía” 12 . Esta línea
ideológica motivó la ruptura del colectivo
a mediados de los 90 por considerar que el
proyecto adquiría de esta manera una
orientación autoritaria.
Finalmente analiza Cuevas Noa el fenó-
meno de la Objeción Escolar, protagoniza-
do por un movimiento de padres que to-
man la responsabilidad de la total educa-
ción de sus hijos. La objeción escolar tiene
su origen en las ideas del pedagogo John
Holt, quien en su obra “El fracaso de la Es-
cuela” impulsó el movimiento Growing
Without School en los EEUU. Holt, profe-
sor desengañado, hacía una crítica radical a
la escuela a la que reconocía fundamental-
mente la función de control y vigilancia de
la adolescencia, sobre unas dimensiones
exageradas de la institución y una rigidez
burocrática que tiene su base en la idea de
que la educación depende de una autori-
dad y una disciplina basadas en el temor y
la fuerza. Destacaba Holt que la escuela
mataba la curiosidad del alumno y que los
sistemas coercitivos favorecen la infantili-
zación del niño, por encima de su madura-
ción. No se plantea, como pueda parecer,
un rechazo a la educación, sino a la escuela
como único medio para llevarlo a cabo.
12
Liberar y adoctrinar
Hasta el final, el libro de Cuevas Noa es
fundamentalmente descriptivo, las conclu-
siones sirven al autor para postular su pro-
pia propuesta. En primer lugar la defensa
de una idea de la educación “transformado-
ra”, pues la educación tiene para el autor
una eminente naturaleza política y por tan-
to debe servir para formar en el compromi-
so social y político. A continuación el autor
plantea, lo que a mi juicio es la gran con-
tradicción de las pedagogías liberadoras, la
asunción de una ideología como funda-
mento de un modelo educativo que se pre-
senta a sí mismo como emancipador y nos
arroja en brazos de otra Utopía. La idea de
salvarnos de la carne, el demonio, el mun-
do, la sociedad de clases o la manipula-
ción, a través de otra suerte de manipula-
ción no la he llegado a comprender; toda-
vía. Autores como Silvio Gallo y Josefa
Martín Luengo, consideran que si no se
plantea en la escuela esa rebeldía contra el
modelo social se deja el campo en manos
de los poderes sociales y económicos. En-
tiendo yo que la mayor rebeldía y la que se
repite con particular insistencia a lo largo
de la historia es la de Edipo, que precisa
matar al padre para librarse de su sombra
o la que conduce al discípulo a acabar con
su maestro, sea este luterano, católico, so-
cialista o libertario. Coincidimos con Cue-
vas Noa en la crítica a todos los sistemas
que procuran la delegación de las decisio-
nes, la construcción de minorías técnicas
que resuelven nuestra suerte amparadas en
la excelencia de su conocimiento, de toda
excusa que impida la construcción de un
profundo sentido crítico. Sin embargo
plantear la crítica sólo como denuncia de
una situación de poder para elevar a conti-
nuación una verdad única, aunque esta sea
la Arcadia feliz de la autogestión, me pro-
duce una honda preocupación. La crítica
no puede ser una forma de sustituir el
“neoliberalismo imperante” por una salva-
ción socialista, libertaria o religiosa.
MARTÍN LUENGO, J.; op.cit., 78.
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