Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 367

Vinculado con lo anterior, también crece el interés por reformar la edu- cación en base a competencias. En esto ha tenido importancia la inicia- tiva de la OCDE al respecto, que ha sentado las bases conceptuales y metodológicas para una mayor racionalización de las habilidades dis- ponibles para el mercado laboral, en orden a afinar el acople entre este y la oferta educativa. Aquello permitiría a los oferentes educacionales y a los gobiernos guiarse con información fidedigna sobre los desafíos de las habilidades laborales en sus países (Quintini, 2011). Mirando hacia el futuro, la agenda que emerge para los países de América Latina y el Caribe es muy demandante. En primer lugar, el aprendizaje a lo largo de toda la vida es aún un tema emergente, insuficientemente es- tablecido en términos normativos. ¿Es posible considerar el aprendizaje para toda la vida como un derecho exigible? En esto no hay hasta ahora consenso, sin embargo, su incorporación al marco de Dakar da cuenta de la centralidad que ha adquirido, incluso como horizonte para la re- forma de la educación a nivel global. Las necesidades en la región son variadas según los contextos nacionales, pero pueden entenderse bajo el desafío de modernizar la oferta formal y no formal de enseñanza con tal de mejorar la integración social y las competencias laborales básicas de una población –en especial de sus jóvenes en situación vulnerable– con un mercado del trabajo deficitario. Ciertamente, aunque la educación no puede resolver por sí misma las limitaciones del mercado laboral, tiene mucho que aportar. En segundo lugar, en términos de los desafíos de política, de la mayor importancia sigue siendo eliminar el analfabetismo funcional y dotar a la población de competencias básicas para la vida, incluyendo el uso de las nuevas tecnologías. Esto obliga a abandonar la exclusividad de la educación formal en la alfabetización, enriqueciéndola bajo las nue- vas perspectivas que los organismos internacionales han planteado. Es decir, el concepto de alfabetizacióndebe incorporar otras dimensiones, entre ellas la idea de alfabetización digital. También es imperativo vincular la expansión de la educación técnica formal con los programas de educación no formal (quizás recuperando y renovando la tradición de educación popular que existe en la región), con tal de que exista conectividad entre ellos y puedan responder a los desafíos del conjunto de la sociedad, facilitando trayectorias largas a lo largo de un continuo educacional. Esto amerita una estrecha coordi- nación entre distintos actores (sector productivo, Estado, ONGs, y coo- peración internacional) cuyo trabajo conjunto en este plano es todavía insuficiente, limitado a programas de pequeña escala. 175