Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 363

Básicamente, se pasa de una economía preferentemente industrial a una de servicios, crecientemente asociados a nuevas tecnologías (Druc- ker, 2001). La misma tecnologización altera el trabajo industrial, in- cluso el extractivo, transformando al trabajo transversalmente en una actividad crecientemente más cognitiva. Los mejores puestos de traba- jo demandan crecientemente habilidades de abstracción, pensamiento sistémico, experimentación y colaboración (Reich, 1991); pero el mer- cado laboral en general es impactado, al punto que para tener éxito en él se requiere buenas habilidades de lectura y comunicación efectiva, capacidad para trabajar en equipos, habilidades sociales y de relacio- nes interpersonales, uso de computadores y TICs en general, y –sobre todo– la capacidad y disposición para seguir aprendiendo y renovarse a lo largo de la carrera laboral (Levy y Murnane, 1999). Estas nuevas demandas formativas interpelan a los sistemas educa- cionales. La educación debe desarrollar nuevas competencias y de- seablemente acreditarlas, de modo que el mercado ocupacional pueda distinguir formalmente entre ellas. Adicionalmente, debe ofrecer opor- tunidades de capacitación permanente, de reciclaje y perfeccionamien- to avanzado, en definitiva, debe acompañar a las personas a lo largo de la vida. Esto genera nuevas oportunidades de desarrollo personal y profesional para algunos, y por lo mismo, también nuevos riesgos de exclusión y pérdida de potencial para todos. Estas tendencias han sido procesadas desde los organismos internacionales (OIT, UNESCO, OCDE), gobiernos y académicos, lo que ha hecho surgir distintos enfo- ques que sirven de base para orientar políticas que se hagan cargo de los nuevos desafíos. Entre ellos, los más relevantes han sido las ideas de aprendizaje a lo largo de la vida y formación en base a competencias. El aprendizaje a lo largo de la vida es un enfoque impulsado principal- mente por UNESCO, que implica concebir los procesos de aprendizaje como algo permanente para las personas, no únicamente limitados a su formación inicial o profesional. El nuevo paradigma propugna la re- forma tanto de la educación formal como no formal, tendiendo a una mayor interconexión entre ambas. Lo que se busca es una distribución más equitativa y pertinente de las posibilidades de capacitación y aprendizaje entre la población, dando a las personas y a los países más herramientas para encarar con equidad y competitividad los desafíos formativos contemporáneos. Por su parte, la formación en base a com- petencias propone entender los procesos de aprendizaje como la capa- cidad de adquirir competencias además de conocimientos abstractos. 171