Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 357
za de lenguas indígenas no representa una prioridad para las políticas
educativas, aun cuando las investigaciones indican las ventajas a nivel
cognitivo que implica el bilingüismo. No obstante, la decisión política
estatal de mantener viva una lengua, tiene que ser compartida con los
hablantes, considerando la determinación de ampliar sus usos y trans-
mitirla a hijos y nietos. Esto puede estar mediado por la necesidad sim-
bólica, soberana o política, incidiendo en el futuro lingüístico y cultu-
ral de los países. En esta lógica, y al incrementar esta vitalidad a nivel
nacional, se instalan necesidades a nivel profesional, para acceder a
diversos trabajos que se sitúen en contexto de alta vitalidad (docentes
bilingües, médicos, profesionales agropecuarios, juristas, etc.).
Para avanzar en la interculturalidad “para todos” como política de con-
formación identitaria en los países, se sugiere además avanzar con la
sistematización de los saberes y prácticas indígenas, de tal modo no
sesgar el enfoque hacia solo el segmento de la población indígena, ya
que los objetivos y contenidos de aprendizaje de los currículum nacio-
nales podrían complementarse incorporando saberes relacionados con
sistemas numéricos, calendarios, concepciones espacio temporales,
enfoques comunicativos para la enseñanza de las lenguas, entre otros
factores.
Se precisa además avanzar en los estudios y normalización de lenguas
indígenas. Varios estudios, principalmente en Costa Atlántica del Ca-
ribe, muestran la valoración que hacen las familias cuando los progra-
mas de EIB incluyen sus lenguas en el currículum, tanto en contextos
indígenas como afrodescendientes. De tal forma, la estandarización y
normalización de las lenguas indígenas se impone como un desafío, en
tanto es preciso que se consensue su uso oral y escrito a nivel privado y
público institucional, permitiendo prácticas a nivel escolar, como tam-
bién incidencia en el paisaje lingüístico y medios de comunicación de
los países.
En relación a los currículos nacionales, textos escolares y materiales
pedagógicos; y considerando a los pueblos con vitalidad lingüística, es
preciso aumentar la oferta, debido a que muchas veces se estandari-
za una lengua de mayor cantidad de hablantes, en desmedro de otros
pequeños grupos lingüísticos minoritarios, para los cuales no existe
presupuesto para la creación de material pertinente. Este desafío debe
tener presente además, los altos índices de migración indígena a las
ciudades y la necesidad de que el discurso y la iconografía de los textos
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