Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 332
Desafíos y oportunidades para la educación superior en América La-
tina
El desarrollo de la sociedad del conocimiento no es igual en todos los
países. En este tránsito se generan nuevas brechas y nuevos peligros de
exclusión en la misma medida que aparecen nuevas oportunidades de
bienestar colectivo e individual. Aprovecharlas es el desafío de la re-
gión, lo que está en gran medida determinado por la equidad y calidad
de sus sistemas educacionales, y por la capacidad de sus economías
de crear valor e innovar a través de una fuerza laboral adecuadamente
preparada. El aporte que deben hacer los sistemas de educación supe-
rior de América Latina y el Caribe para acceder a la llamada sociedad
de la información es fundamental. Para avanzar en la senda de la socie-
dad del conocimiento, los países de América Latina y el Caribe deberán
masificar aún más sus sistemas de educación terciaria, robustecer su
capacidad científica y tecnológica propia, y conectarse mejor con su
sociedad.
El primer desafío de los sistemas de educación terciaria de la región es
asegurar la equidad de su expansión, transformándose en palancas de
promoción y movilidad social. Aquello implica introducir reformas en
los procesos de admisión de las instituciones, discusión que repone un
viejo dilema: ¿debe ser la educación superior un derecho, tal como ocu-
rre con los niveles primario y secundario? Hasta hoy los instrumentos
de derecho internacionales han planteado solamente la necesidad de
garantizar el acceso a educación postsecundaria en base al mérito, no-
ción que también ha sido cuestionada y requiere actualizarse 14 . En esa
línea, los países deberán introducir criterios de equidad en el acceso
que permitan al menos contextualizar el mérito, tomando en cuenta la
condición social de origen de los jóvenes.
El segundo desafío es responder a las nuevas exigencias que la globa-
lización y la sociedad de la información imponen a los países en vías
14
Se debaten varias consideraciones respecto del mérito. Tiene mucha fuerza aquí el movimiento de
la acción afirmativa, que plantea básicamente aproximar al mérito desde la medición de los resultados
académicos relativos al contexto social de los estudiantes. Así, el mérito no tiene que ver con el “talen-
to” (a menudo expresivo de capitales escolares heredados), sino con la capacidad propia del estudiante
de mejorar su aprendizaje y destacarse en su contexto. Más detalles y experiencias en este sentido en
Berdahl (2011), conferencia del ex Rector de la Universidad de California Berkeley sobre la materia.
Para el debate normativo sobre mérito e igualdad de oportunidades en educación, ver Dubet (2011)
Repensar la justicia social.
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