Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 333
de desarrollo: generar una capacidad propia de producción científica
y tecnológica. Esto implica mejorar la productividad científica básica,
promover la investigación aplicada, aumentar la inscripción de paten-
tes. Nada de esto se logrará sin mejorar y expandir la formación en
ciencias básicas, promover el desarrollo sólido de instituciones de in-
vestigación, contar con una masa crítica de científicos, y de jóvenes
formados a nivel de doctorado en programas de nivel internacional. Es
un desafío que, por su escala, difícilmente se podrá encarar de modo
aislado, por lo que se debe intensificar la cooperación internacional en
el campo de la educación superior. Es importante insistir en el desafío
institucional en esta materia. Los países de la región deberían fortale-
cer y articular sus universidades públicas de investigación,que han sido
históricamente y seguirán siendo en el futuro previsible sus principales
espacios de producción de conocimiento. Asimismo, se debiera apoyar
a las universidades privadas de investigación comprometidas con la ge-
neración de bienes públicos; y vincular a las instituciones terciarias con
distintos sectores productivos.
Un último desafío que enfrentan los sistemas de educación superior
es conectarse mejor y abrirse a sus propias sociedades. El tradicional
compromiso con la “extensión” debe ser renovado. Por ejemplo, esta-
bleciendo una relación estrecha entre las universidades públicas y el
sistema escolar: mucho pueden hacer las instituciones terciarias por
las escuelas, en la medida que estén obligadas a mejorar la formación
docente, colaborar conel diseño del currículo escolar, apoyar escuelas
en zonas de alta dificultad para la enseñanza, y producir investigacio-
nes relevantes para enfrentar los desafíos propios del sistema escolar.
Adicionalmente, los sistemas de educación superior, para coordinarse
internamente y vincularse con otras esferas sociales, necesitan una
mayor racionalización y mejores mecanismos de rendición de cuentas
hacia la sociedad. Esto no implica anular la autonomía de las institucio-
nes, sino crear instrumentos de política pública que permitan a la so-
ciedad, a través de sus instituciones, monitorearlas y orientarlas hacia
fines públicos. Los sistemas de acreditación y evaluación que se han
venido construyendo en las últimas décadas pueden contribuir signifi-
cativamente a este propósito. También es recomendable la integración
vertical de instituciones públicas, así como su especialización y mejor
vinculación con necesidades y oportunidades de las comunidades en
que se insertan.
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