Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 321
Chile tienen más de un 90% de escuelas equipadas con tecnologías
de información y comunicación para los jóvenes de 15 años, Perú solo
dispone de TICs en el 19% de sus establecimientos (Espejo, Trucco,
et al, 2011). Ahora en el ámbito educacional, las brechas socioeco-
nómicas se relacionan con la propiedad de los establecimientos: los
colegios privados –orientados a capas de mayores ingresos– tienen
indicadores más elevados de acceso a TICs que sus pares públicos.
Para que el limitado acceso pueda transformarse en un instrumento
eficaz de mejoramiento pedagógico, las TICs disponibles deben usar-
se adecuadamente. En esto, en primer término, resulta fundamental el
concurso de los docentes. Desafortunadamente, el escenario aquí si-
gue siendo de rezago. Según el Estudio SERCE-2006, solo Cuba, Chile
y Uruguay contaban con un cuerpo docente que utiliza habitualmente
en su vida cotidiana las TICs, y por tanto, está en condiciones óptimas
para su aprovechamiento intensivo en el aula.
Además del acceso, el uso de las TICs debe ser abordado como proble-
ma específico. El principal uso que dan los escolares de la región que
acceden a las TICs es recreativo: jugar, oír música y la comunicación
electrónica (sobre todo esta última) constituyen los principales usos
de las TICs por parte de los escolares de la región (Sunkel et al, 2011).
No obstante, en los últimos años ha venido creciendo el uso orientado
a tareas escolares de las TICs, relacionado con el incremento de su
disponibilidad en los establecimientos educacionales (Espejo et al,
2011). Como sugiere la literatura general sobre las tecnologías de la
información y comunicación, estas tienden a amalgamarse en la vida
social de los sujetos: más que propiamente recreacional, las TICs me-
diatizan las comunicaciones cotidianas de los individuos.
Un modo privilegiado de uso recreacional/social versus un uso con po-
tencial educativo de las TICs puede ser también un factor de desigual-
dad social. Mientras las capas medias y altas de los países con mayor
acceso, y las minorías circundantes a las élites en los países de menor
acceso, pueden articular adecuadamente el uso social y educacional,
en los demás segmentos la introducción por sí de la tecnología no tie-
ne un efecto mecánico en el mejoramiento educativo, ocupando tiem-
po de los escolares en su vida social sin alterar (o bajando incluso) sus
calificaciones. Por cierto, este no es el único criterio evaluativo: un
estudio en Rumania mostró que a pesar de no subir las calificaciones,
los jóvenes de bajos recursos que accedían a un programa de política
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