Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 320

Las TICs y educación en América Latina y el Caribe: panorama y desafíos Como ha sucedido en general con los procesos de modernización en el continente, la incorporación de las TICs a la educación es dispar y hete- rogénea, en un contexto general de rezago. Aunque en la última década los países de la región han hecho un esfuerzo considerable, apoyados por la iniciativa de la cooperación internacional. La incorporación de las TICs a la educación –en el marco de su aplicación a otras áreas como instrumento de desarrollo– resulta fundamental en las Metas Milenio del 2000. Asimismo, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información se ha trazado 10 objetivos para ser alcanzados por los países en 2015, dos de los cuales refieren a educación y tecnologías propias de la sociedad de la información. Finalmente, aunque no han fueron explícitamente recogidas en la agenda de Dakar, las TICs tam- bién pueden contribuir a la concreción de las metas de educación para todos (UNESCO – UIS, 2012). Un panorama del estado de incorporación de las TICs en educación en la región requiere observar tanto el acceso, como el uso y los resulta- dos asociados a las TICs. En cuanto al acceso a las TICs el panorama es en general negativo. La disposición de PC con software educativo e internet en el hogar el año 2000 llegaba solo al 15% de los hogares de la región, indicador que sube a 19,1% en 2006 (Sunkel et al, 2011). La ausencia total de TICs en el hogar baja de 66% a 52,5% en el mis- mo periodo, no obstante, sigue siendo mayoritaria. En esta dimensión básica, la exclusión es la regla general en la región. Se trata, de todos modos, de una exclusión muy heterogénea. Mientras un conjunto de países (en particular del cono sur como Chile y Uruguay) presenta indi- cadores muy cercanos a la media de la OCDE, otros exhiben un rezago distante de la media latinoamericana. Además los países presentan una heterogeneidad interna: el acceso a tecnologías en el hogar está fuer- temente determinado por el nivel socioeconómico de los sujetos. Así, la incorporación más dinámica a la sociedad de la información queda limitada a ciertos sectores sociales en ciertos países. Las políticas públicas educativas asociadas a las TICs han logrado en parte menguar estas inequidades. En 2009 en la región los jóvenes de 15 años contaban en sus establecimientos educacionales con acceso computacional en un promedio similar al de la OCDE (Espejo, Trucco et al, 2011). De nuevo, se trata de un panorama dispar: mientras Cuba o 128