Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 317
aún, una aproximación más comprehensiva debería cambiar el para-
digma desde una educación cívica basada principalmente en adquirir
conocimientos respecto al funcionamiento del gobierno y sus institu-
ciones, hacia la educación ciudadana que implica el desarrollo de com-
petencias, habilidades y actitudes para la participación ciudadana y
política; complementando y otorgándole sentido a la formación acadé-
mica, a fin de que los estudiantes no solo aprendan contenidos, sino a
mejorar sus relaciones sociales y su involucramiento en la sociedad de
la que son parte (Cox et al., 2005).
Respecto de la aproximación curricular hacia la educación para la
ciudadanía hay opciones que tomar. En un estudio reciente (Bascopé,
2012), que analiza los contenidos curriculares referidos a la educación
ciudadana de los 6 países participantes en el ICCS-2009, se observa
una variabilidad entre currículos que enfatizan la dimensión civil, como
el caso de Colombia donde destacan contenidos relativos a la conviven-
cia pacífica, valores cívicos e inclusión social; y por otro lado currículos
como el de México, Paraguay o Chile, donde el acento está puesto en la
dimensión cívica, como por ejemplo formas de representación, partici-
pación democrática, voto y rendición de cuentas.
Estas aproximaciones curriculares deben luego expresarse en progra-
mas efectivos a nivel escolar. En la región algunos países han puesto
especial énfasis en la educación cívica y ciudadana, enfatizando prin-
cipalmente competencias como la tolerancia a la diversidad, el respeto
por la vida y los derechos humanos, la responsabilidad por las propias
acciones y la comunidad (Cox et al., 2005). Un ejemplo de esto es el
programa nacional Competencias Ciudadanas de Colombia, con el que
se busca hacer frente al problema de la violencia en el país. Este pro-
grama refleja esta nueva visión de la educación cívica que requiere ge-
nerar competencias, como una manera de educar para ser y saber hacer.
Incluso en materia de contenidos, es necesario que la educación ciu-
dadana amplíe su foco –tradicionalmente circunscrito a la institucio-
nalidad política–, para incluir temáticas sociales como la equidad, el
medioambiente y los derechos humanos. Asimismo, es recomendable
que estos contenidos se inserten de manera transversal en todos los
niveles de enseñanza, incluyéndose en el currículo de distintas asigna-
turas (Cox et al., 2005). Más aún, la incorporación de enfoques como la
educación para el desarrollo sostenible (en que la región se encuentra
apenas en sus inicios) tiene el potencial de expandir este concepto ha-
cia uno de ciudadanía global, resaltando el sentido de responsabilidad
y solidaridad planetaria e intergeneracional (Salgado y Tréllez, 2009).
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