Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 312

efecto, un estudio realizado en Latinoamérica señaló la importancia creciente de la creación de Consejos Escolares a partir de reformas educativas varios países como Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, México y Nicaragua (López, 2005). Otro ejemplo es el programa EDUCO en El Salvador que propone escuelas con altos grados de autonomía que están completamente administradas por la comunidad, lo que ha reduci- do los índices de deserción escolar y ausentismo (UNESCO, 2005). Con todo, la noción de clima o convivencia escolar es bastante desa- fiante para las políticas educacionales, pues refiere a procesos y re- laciones interpersonales entre diversos estamentos, que son difíciles de modificar por las políticas o de regular mediante los tradicionales reglamentos de convivencia. Incluso en la dimensión de la participación, que parece más tradicio- nalmente accesible, se ha encontrado que el involucramiento de los dis- tintos actores en los Consejos Escolares se relaciona muchas veces con asuntos de gestión administrativa o mejoramiento de la infraestructura escolar, pero que la participación en temas de convivencia escolar es reducida; más aún, esta tiende a orientarse hacia la elaboración de re- glamentos, que más que fomentar un buen clima o una identidad com- partida al interior de la institución escolar, se focalizan en sanciones para quienes los trasgreden (Neubauer & Trigo de Silveira, 2009). Lo mismo ocurre ha ocurrido con las políticas más recientes que apuntan a mejorar el clima escolar; ellas tienden a poner énfasis en la reducción de la violencia o situaciones de bullying, con enfoques punitivos y de control, sin contener propuestas positivas de promoción de la buena convivencia. 7.4. EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y CALIDAD DE LA EDUCACIÓN Desde que se establecieron los modernos sistemas educacionales, sus promotores defendieron la noción de que la educación masiva contri- buiría a la difusión y consolidación de la sociedad democrática “forman- do al ciudadano” soberano. Tan fundamental como la alfabetización y la adquisición de la matemática básica, fueron los propósitos de producir identidad nacional y sentar las bases para la convivencia democrática. Dada la centralidad de este objetivo, la educación para la ciudadanía debería ser vista como un aspecto medular de lo que actualmente se denomina “calidad de la educación”. 120