Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Página 301
cuyos efectos no deseados han sido bien documentados. Sin embargo,
la ausencia de indicadores o información válida sobre otros logros esco-
lares, así como la falta de acuerdo acerca de qué constituye calidad en
un procesos, dificultan incorporar estos aspectos en dichos sistemas.
Por último, el asunto de las consecuencias asociadas a estos sistemas.
Es de la esencia de esta propuesta que los profesionales de la educa-
ción se hagan más responsables de la calidad de su trabajo, por lo que
usualmente conlleva “premios y castigos” de acuerdo al desempeño de
cada uno. El problema es que dadas las fuertes diferencias de recursos
y composición del alumnado entre escuelas y la naturaleza compleja
de la educación, es muy difícil determinar válidamente la “efectividad
neta” de cada escuela o educador, por lo que los “premios y castigos”
serán muchas veces injustamente asignados, lo cual afectará no solo la
equidad sino la productividad misma del mecanismo. Tampoco es claro
cuáles son las medidas correctivas más adecuadas para las situaciones
de bajo desempeño: mientras algunos proponen cerrar las escuelas o
facilitar que los alumnos se trasladen a escuelas privadas, otros sugie-
ren introducir programas compensatorios de mejoramiento o incluso la
reestructuración de los establecimientos. En ambos casos, como se ve,
el problema se ha traslado desde el “aseguramiento” de la calidad al
más tradicional desafío del “mejoramiento” escolar, que es en definiti-
va el meollo de la cuestión.
En síntesis, la tendencia contemporánea es a concebir estos disposi-
tivos de “aseguramiento de la calidad” como parte de iniciativas más
amplias de reforma sistémica de la educación, en donde construir el
profesionalismo docente es reconocidamente el núcleo esencial del de-
safío (Hopkins, 2008; Mourshed, Chijioke y Barber, 2012).
7.2. DOCENTES Y CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Consistentemente, tanto los estudios sobre logro académico de los
alumnos como los de mejoramiento de los sistemas educacionales coin-
ciden en señalar que la calidad del cuerpo docente es el factor clave
de la calidad educacional. Así, considerando las características de las
escuelas, se ha identificado a los profesores como el elemento funda-
mental para promover el aprendizaje de los estudiantes, capaz incluso
de contrarrestar el efecto de las condiciones negativas del entorno en
que viven los niños con menos recursos o que presentan dificultades
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