Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | страница 300
ción las denominadas “reformas basadas en estándares” y el movimien-
to por una mayor accountability en educación). En rigor, se trata de la
renovación de componentes que tradicionalmente han existido en mu-
chos sistemas educacionales (como la inspección, evaluación externa y
supervisión escolar), los cuales son organizados ahora con una lógica
diferente. El debate y las iniciativas en torno al “aseguramiento de la
calidad” han avanzado bastante en algunos países de la región, como
Colombia y Chile (sobre este último caso véase Espínola y Claro, 2010;
y Casassus, 2010).
En lo esencial, se propone implementar dispositivos externos sistemá-
ticos de evaluación y supervisión educacional, que pueden combinar el
uso de test y la inspección in situ de los establecimientos, destinados
a monitorear la calidad de la educación (insumos, procesos y resulta-
dos) y producir orientaciones para el mejoramiento escolar, general-
mente bajo la forma de informes evaluativos. Dichos informes deben
ser traducidos en planes de mejoramiento educacional, con plazos y
metas establecidos, en función de los cuales los gobiernos nacionales o
locales generalmente distribuyen recursos para facilitar su implemen-
tación. Finalmente, estos planes de mejoramiento pueden constituirse
en virtuales “contratos por desempeño” entre la autoridad nacional y
local, o entre las autoridades y los directivos y docentes de los estable-
cimientos; así, el logro de las metas derivará en beneficios adiciona-
les, en tanto su no cumplimiento, en programas especiales de apoyo, la
aplicación de medidas correctivas y eventualmente sanciones (Barber,
2004; Hamilton, Stecher y Yuan; 2008; McMeekin, 2006).
La evidencia disponible sobre la efectividad de estas propuestas es aún
demasiado limitada (en tiempo y cobertura) para una evaluación, pero
los principales nudos críticos que se han identificado son tres. En pri-
mer lugar, el problema de las capacidades y recursos disponibles a la
base del sistema escolar para que los actores (docentes, directivos y
autoridades locales de educación) puedan responder productivamente
a las nuevas presiones de mejoramiento; todo indica que dichas con-
diciones deben ser aseguradas previamente para que estos sistemas
funcionen como se espera.
En segundo lugar, la amplitud de la definición de “calidad educacional”
que estos sistemas impulsan a nivel de las escuelas: una definición muy
estrecha, basada exclusiva o principalmente en resultados de test es-
tandarizados –lo cual conlleva los graves problemas antes señalados–,
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