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Finalmente, una prioridad creciente de las políticas es enfrentar el
abandono escolar de alumnos con menos talento académico, que han
tenido mayores dificultades en su proceso de escolarización, o que
han debido enfrentar problemas económicos y se han incorporado
tempranamente al trabajo (Acosta, 2011; Tenti, 2009). La deserción
escolar también ha resurgido asociada a los problemas de conduc-
ta y convivencia escolar que algunos jóvenes experimentan en sus
establecimientos; en algunos casos, estos problemas se asocian con
la presencia de adicciones y otras dificultades sicosociales que afec-
tan a algunos jóvenes. Por último, la escolarización de poblaciones
inmigrantes y minorías étnicas, quienes muchas veces enfrentan no
solo la marginalidad social sino lingüística, también ha contribuido
a acrecentar el problema de la deserción escolar. Los programas de
combate a la deserción escolar (que han sido importantes en países
como Argentina, Brasil, Chile y México), debieran así combinar el uso
de herramientas tradicionales, como las becas y la formación ligada
al trabajo, con otras como el reforzamiento pedagógico focalizado, la
atención sicológica y los programas sociales intersectoriales.
Currículum y evaluación
El cambio curricular se ha vuelto nuevamente relevante. Aunque la
reforma del currículum como herramienta de política educativa había
caído en cierto descrédito, por su baja eficacia contrastada con su
alta demanda de recursos organizacionales y políticos para ser lle-
vada a cabo, la nueva centralidad del conocimiento en la sociedad,
el rápido cambio tecnológico y los acelerados procesos sociales de
transformación sociocultural, la han repuesto en la cúspide de las
prioridades políticas. Esquemáticamente, una opción ha sido la de
expandir el currículum de la educación secundaria para dar cabida a
las “nuevas temáticas” como el uso de las tecnologías de la informa-
ción y la comunicación, el desarrollo de la ciudadanía, la promoción
de habilidades para una vida saludable, el desarrollo sostenible, y la
generación de capacidades emprendimiento, por nombrar las más re-
curridas. También son parte de esta tendencia las iniciativas destina-
das a desarrollar intereses y motivaciones culturales de los jóvenes en
el espacio escolar bajo la forma de talleres artístico-culturales.
La otra opción de políticas educacionales referidas al currículum ha
tenido el signo precisamente opuesto: volver a lo básico, garantizar lo
fundamental. A partir del diagnóstico de que la educación ha dejado
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