Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Seite 173

Capitulo 9. Contextos dd aula para el desarroUo cognitivo 227 debates en el aula, en los que los alumnos interactúan libremente y abordan temas reales. Tal como Rosenblatt (1938) afumó hace muchos años en su obra clásica La literatura como exploración, es necesario alentar a los alumnos a expresar lo que los textos significan para ellos y emplear el debate para negociar ese significado. En cualquier ámbito del conocimiento el único punto de partida legitimo del aprendizaje es la comprensión inicial de los alumnos, a menudo inmadura e incompleta . A medida que los alumnos continúan sus intercambios entre sí y con el profesor, su comprensión se hace más profunda. 6. Emplear las orientaciones y el andamiaje para construir la comprensión de los alumnos. Igual que sucede con la guía que proporciona el maestro de un oficio, las orientaciones y el andamiaje del profesor son vitales para establecer niveles nuevos en la comprensión de los alumnos (Gijlers y cols., 2009). Como vimos anteriormente en este capitulo, O· Flahavan y Stein (1992) son favorables a concentrar las orientaciones en torno a los límites de los debates . Antes de los debates los profesores deben ayudar a los alumnos a establecer la agenda del debate; tras este, los profesores pueden ayudar a los alumnos a reflexionar sobre sus éxitos y fracasos. Durante los debates el andamiaje permite a los profesores ayudar eficazmente a los alumnos a aclarar sus ideas y a valorar si están alcanzando sus objetivos (Brophy, 2006; McCaslin , 2004). 7. Utilizar debates descentralizados . Aunque los debates en grupos grandes puedan resultar productivos (Calfee y cols., 1994), la oportunidad de que todos los individuos participen está limitada por el tamaño del grupo. También es posible que algunos alumnos sean reacios a participar en debates de la clase entera a causa de su falta de conocimientos o por timidez. O'Flahavan y sus colaboradores (p. ej., O'Flahavan y Stein, 1992) y Guthrie y los suyos (p. ej., Guthrie y cols., 2007) han mostrado que los alumnos de la segunda etapa de enseñanza primaria son capaces de realizar indagaciones a largo plazo, de modo relativamente independiente del profesor, trabajando en grupos de entre 4 y 6 miembros, siempre que reciban el apoyo ocasional de las orientaciones del profesor y su andamiaje. En tales grupos los alumnos pueden aprender y reflexionar sobre sus interacciones y supervisar su progreso hada las metas establecidas . 8. Establecer la tolerancia como regla básica de la Interacción en el aula. La interacción en el aula es un proceso social y los alumnos no llegan a las aulas dotados necesariamente de habilidades sociales de alto nivel. A menudo , es necesario que aprendan las reglas para realizar debates en la clase y en un grupo pequeño . Por ejemplo, las normas para regir debates de toda la clase pueden especificar qué tipo de respuestas son adecuadas a las preguntas, los momentos en que es aceptable interrumpir y el modo de llamar la atención de los demás. Hay muy diversas razones, desde la historia familiar al origen étnico, por las que los estilos de comunicación de los alumnos pueden no concordar con las de los demás miembros de la clase. Los alumnos que interrumpen frecuentemente, por ejemplo, pueden haber desarrollado ese estilo de comunicación en sus familias, pueden haber tenido éxito mediante el mismo en otras clases o simplemente tener una gran motivación por mostrar su competencia (Hull y col s., 1991). Las diferencias de estilo y de habilidad exigen que los alumnos y los profesores practiquen los principios básicos de respeto hacia las ideas de los demás. A largo plazo resulta útil para la mayoría de los grupos de debate desarrollar sus propias normas de participación (véase O'Flahavan y Stein, 1992; Wience.k y O'Flahavan, 1994). Las reglas que los alumnos generan por sí mismos (p. ej., "hay que seguir el turno", "sin desprecios" o "no acaparar el debate") habitualmente son más eficaces y pueden considerarse menos coercitivas que las que puede imponer el profesor. Además es posible pedir a los alumnos periódicamente que reflexionen sobre si sus propias reglas para que los grupos de trabajo sean eficaces necesitan ser modificadas.