Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 164

218 Tercera parte. Estimulo del desarroUo cognitivo sí. El significado se obtiene del contexto. El discurso tiene a>hereocia y las referencias a lo previo y a lo posterior dotan de significado a los elementos individuales (Brophy, 2006; O'Donnell, 2006). Una conversación es un ejemplo de discurso: cuando dos personas comentan un suceso se construye una estructura, cada idea nueva toma significado de las que la preceden . Los ensayos, las narraciones, las novelas y los debates en el aula son ejemplos de discurso . En este caso estamos interesados por el discurso m el aula, que hace referencia a los intercambios verbales en la clase. Los investigadores atribuyen una creciente importancia a la calidad del discurso en el aula, como uno de los elementos esenciales para que una escuela sea eficaz y para la formación de profesores (p. ej., Calfee, Dunlap y Watt, 1994; Chinn y cols., 2001; Kuhn, Shaw y Felton, 1997; Nystrand y Gamoran, 1991; Orland-Barack y Yinon, 2007; Wiencek y O'Flahavan, 1994). El discurso del aula, según afirman estos autores , es el vehículo fundamental mediante el cual los profesores orientan , organizan y dirigen las actividades de sus alumnos. Al igual que Rogoff y Schón, estos investigadores consideran el aprendizaje como un proceso de construcción en el que los intercambios sociales con los demás resultan esenciales para que el alumno construya el significado . Tal como han afirmado Hull y sus colaboradores (Hull, Rose, Fraser y Castellano, 1991), "en el aula es mediante el habla como se lleva a cabo el aprendizaje, es como se fabrica el conocimiento" (pág. 318). Esta perspectiva está siendo trasladada a la investigación enfocada a determinar las estructuras y los usos del discurso en el aula que mejor promueven el aprendizaje (p. ej., Calfee y cols., 1994; Chinn y Waggoner, 1992; Jansen, 2008; Kuhn y cols., 1997; Leinhardt y Steele, 2005; Wiencek y O'Flahavan, 1994). Sin embargo, el discurso tradicional del aula no ha sido de especial apo)O a la expresión y reflexión del alumno. El discurso del aula a todos los niveles, desde las clase de enseñanza primaria hasta la universidad tiende a estar dominado por el habla del profesor . Habitualmente, los alumnos dicen poco y las preguntas 9Jn infrecuentes. La mayoría del habla del aula se centra en un único patrón de discurso dominante: el profesor formula una pregunta, el alumno responde y el profesor da realimentación (Alvermann, O'Brien y Dillon, 1990; Cazden, 2001; Mehan , 1979). A menudo , esta secuencia se denomina patrón IRE (inicia, responde, evalúa), la secuencia de manera ligeramente más elaborada es tal como sigue: l. El profesor inicia. El profesor informa, orienta o pregunta información a los alumnos . Por ejemplo: Profesor: Jen, ¿puedes decirme el nombre de la ciudad hacia la que iban? 2. Un alumno responde. Las respuestas del alumno a los estímulos del profesor pueden ser verbales o no verbales. Jen: Mm.mm ... creo que era Peatwick. 3. El profesor evalúa. El profesor comenta la respuesta del alumno, o bien reacciona de modo no verbal . Profesor: Correcto . Peatwick . Bien. ¿Y qué iban a ... ? Tal como Caz den y otros han señalado, el IRE es el "patrón dominante" de los intercambios en el aula entre profesores y alumnos; es decir, el IRE es lo que sucede a menos que se lleve a cabo una intervención deliberada para alcanzar una alternativa . Pese a que este patrón puede servir de base a una especie de debate , más a menudo se emplea para un recitado en el que el profesor pregunta a los alumnos sobre el contenido que acaban de estudiar . Con frecuencia, es acompañado de miniconferencias, períodos de habla del profesor que este utiliza para elaborar la información que está siendo discutida o para presentar información nueva. Chinn y Waggoner (1992) y otros (p. ej., Alvermann y Hayes, 1989; Cauien, 2001) han señalado que resulta extraordinariamente dificil desplazar a los profesores de estos patrones y sus distintas variantes . Puede que, como se han preguntado Chinny Waggoner , estén en juego el control y la autoridad del profesor, o puede que simplemente los profesores se aferren a este patrón porque resulta útil para comprobar la atención y la comprensión de los alumnos.