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Democracia y educación: John Dewey y Paulo Freire
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análisis de las conexiones entre la política y la educación, una idea central de
ambos pensadores.
Política y educación
Mientras Dewey resaltó la necesidad de una comunicación y una coo-
peración entre todos los segmentos de la sociedad, su visión de la política se
inclinó fuertemente hacia la especial comprensión del experto y depositó una
considerable fe en el desarrollo de las ciencias sociales y políticas. Su idea
básica de la vida política implicó un férreo compromiso con la idea de un
cambio planificado dirigido por un ingeniero social que era consciente de las
necesidades del día a día de la gente. Uno de los objetivos de la educación era
el desarrollo de un profesional socialmente sensible que pudiera traducir las
necesidades de la gente en un cambio planificado.
Para Freire la educación no es ni neutral ni apolítica. Todas las prácticas
educativas, el curriculum y las políticas son parte de un terreno disputado por
coaliciones de poder continuamente cambiantes. La educación y el poder for-
man parte de las luchas sociales y la educación se media a través de las subje-
tividades y sus acciones. Por tanto, la noción de “objetividad”, como la noción
de un hecho empírico, es una construcción social sujeta a interpretaciones al-
ternas y constituye un objetivo inalcanzable. En el trabajo de Freire, hay poca,
o ninguna, distinción entre la política y la educación. Lo que está claro, sin
embargo, es que la política (como la hegemonía y la persuasión) tiene un com-
ponente pedagógico identificable. Por ejemplo, según la pedagogía política
de Freire, las revoluciones son continuos talleres pedagógicos para las masas.
Si todas las relaciones pedagógicas son relaciones hegemónicas, el diálogo
media entre diferentes, pero no necesariamente contradictorios sujetos socia-
les. Nuevamente, las implicaciones para el multiculturalismo y la política de
identidad exterior, y algunas de las opiniones más tecnocráticas de Dewey,
tan perspicaces como han sido, podrían conectarse con un punto de vista po-
lítico más pasional y, de hecho, más realista de la lucha social, informando,
pero más importante, cambiando los marcos educativos. De este modo, la no-
ción de la educación para el cambio social viene a ser un corolario natural a la
preocupación filosófica de ambos pensadores.
Educación para el Cambio Social
Para Dewey, gran parte del propósito de la educación moderna era el
cambio social y el desarrollo de instituciones y prácticas más inteligentes. A
lo largo de su extensa trayectoria, participó en numerosas actividades que co-
nectaron la educación con el mundo exterior y él visualizó a las escuelas como
© SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42