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Democracia y educación: John Dewey y Paulo Freire 39 análisis de las conexiones entre la política y la educación, una idea central de ambos pensadores. Política y educación Mientras Dewey resaltó la necesidad de una comunicación y una coo- peración entre todos los segmentos de la sociedad, su visión de la política se inclinó fuertemente hacia la especial comprensión del experto y depositó una considerable fe en el desarrollo de las ciencias sociales y políticas. Su idea básica de la vida política implicó un férreo compromiso con la idea de un cambio planificado dirigido por un ingeniero social que era consciente de las necesidades del día a día de la gente. Uno de los objetivos de la educación era el desarrollo de un profesional socialmente sensible que pudiera traducir las necesidades de la gente en un cambio planificado. Para Freire la educación no es ni neutral ni apolítica. Todas las prácticas educativas, el curriculum y las políticas son parte de un terreno disputado por coaliciones de poder continuamente cambiantes. La educación y el poder for- man parte de las luchas sociales y la educación se media a través de las subje- tividades y sus acciones. Por tanto, la noción de “objetividad”, como la noción de un hecho empírico, es una construcción social sujeta a interpretaciones al- ternas y constituye un objetivo inalcanzable. En el trabajo de Freire, hay poca, o ninguna, distinción entre la política y la educación. Lo que está claro, sin embargo, es que la política (como la hegemonía y la persuasión) tiene un com- ponente pedagógico identificable. Por ejemplo, según la pedagogía política de Freire, las revoluciones son continuos talleres pedagógicos para las masas. Si todas las relaciones pedagógicas son relaciones hegemónicas, el diálogo media entre diferentes, pero no necesariamente contradictorios sujetos socia- les. Nuevamente, las implicaciones para el multiculturalismo y la política de identidad exterior, y algunas de las opiniones más tecnocráticas de Dewey, tan perspicaces como han sido, podrían conectarse con un punto de vista po- lítico más pasional y, de hecho, más realista de la lucha social, informando, pero más importante, cambiando los marcos educativos. De este modo, la no- ción de la educación para el cambio social viene a ser un corolario natural a la preocupación filosófica de ambos pensadores. Educación para el Cambio Social Para Dewey, gran parte del propósito de la educación moderna era el cambio social y el desarrollo de instituciones y prácticas más inteligentes. A lo largo de su extensa trayectoria, participó en numerosas actividades que co- nectaron la educación con el mundo exterior y él visualizó a las escuelas como © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42