Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 103

40 Carlos Alberto Torres el mayor instrumento para atraer a la gente desde sus contextos tradiciona- les hacia el siglo veinte. El fue, hasta su desengaño en la década de los treinta, un partidario de la Unión Soviética, alabando su efectivo uso de la educación para dirigir el cambio social. La experiencia de Freire en la educación para el cambio social es fun- damentalmente en la educación no formal y la enseñanza de adultos. Su tra- bajo en Latinoamérica y África en la década de los sesenta y los setenta estuvo estrechamente ligado a la lucha de clases durante momentos históricos rele- vantes. Más recientemente, lideró la reforma educativa en la ciudad de São Paulo (Brasil) en el contexto de un modelo democrático socialista de gobierno municipal (1989-1992). También publicó en el contexto de las políticas de la educación superior – véase su nuevo libro Paulo Freire en la Educación Supe- rior (1994). Finalmente, las implicaciones más duraderas de las ideas de Freire relativas a la educación para el cambio social se pueden encontrar en las ex- periencias educativas religiosas, y en las campañas nacionales para la alfabeti- zación, incluyendo las experiencias de Guinea-Bissau, en África, y Nicaragua, en Latinoamérica. Freire ha mostrado, quizás sin la sistematicidad de un in- vestigador que trabaja en un tranquilo entorno de una de las grandes univer- sidades de investigación del oeste de Los Ángeles o Champagne-Urbana, que el proceso del cambio social constituye un duro esfuerzo local, pero marcado, y de forma más relevante ahora que nunca, por los aires de la globalización (Burbules y Torres, 2000) y por fuerzas internacionales. Su permanente com- promiso con las luchas sociales en el mundo se hace eco, en mayor medida, de la temprana implicación de Dewey, en el primer cuarto de siglo, persiguiendo comprender cómo los cambios revolucionarios podrían cambiar, de forma re- volucionaria, si podemos usar ese término, el futuro de los sistemas, las prác- ticas y los actores educativos. Al respecto, ambos pensadores han mostrado que no importa lo local que la educación pueda ser, pues nunca estará libre de limitaciones de las fuerzas internacionales, y que la democracia y la edu- cación no se pueden alcanzar, exclusivamente, en las innumerables prácticas en las aulas (como en el caso de aquellos que persiguen alcanzar la educación cívica), sino que resonar en los muros y las calles de las ciudades, las regio- nes, las naciones, muchas de ellas envueltas en un proceso de globalización cultural, económica y tecnológica mientras que muchas más, y no de forma arbitraria, son marginales hacia esas tendencias globalizadoras, de la interna- cionalización y la transnacionalización del esfuerzo humano. Quizás una de las lecciones más duraderas del trabajo de Dewey y Freire nos recuerda que el proceso de cambio social en la educación no se puede conseguir sin tener seriamente en cuenta las limitaciones, pero tam- bién las posibilidades abiertas a la educación en un mundo de sociedades © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42