Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 101

38 Carlos Alberto Torres dimensiones epistemológicas del conocimiento y la práctica educativos. Esto, a su vez, ha configurado una categoría central en ambos pensadores, cómo la epistemología contribuye a la práctica, que también puede revelar cómo la teoría y la investigación contribuyen a las prácticas educativas. Esta conexión entre teoría, investigación y práctica es una piedra angular en ambos filósofos de la educación, y una de las que ha hecho su mensaje perdurable y valioso tanto para profesionales como para investigadores. Ética La mayor contribución de Dewey a la ética fue conectar las normas éti- cas con los deseos y los hábitos diarios de la gente y, por ende, “naturalizar” el proceso ético de deliberación. En contraste con Kant, y consistente con Freire, el objeto del juicio ético no se definió como independiente del deseo. Por su- puesto, esto implicó un ajuste reflexivo de hábitos y la reconstrucción de los deseos para cumplir las condiciones del cambio. Por otra parte, a diferencia de Kant que aborda el juicio ético desde el plano individual, Dewey consideró la ética como una actividad social cooperativa. Freire comparte la opinión de Dewey de la ética como algo social, pero también la imbuye con la idea de una vocación humana que sirve para in- formar acerca del desarrollo de una conciencia ética. El compromiso ético central de Freire es una noción modernista de la educación para la demo- cracia y la justicia social. En contraste con Dewey, sin embargo, la noción de ética en Freire no solo es social. También se construye e inculca con las lu- chas políticas, y tiene su fin último en la liberación del oprimido y del opre- sor. Su noción de democracia implica una ética radical del diálogo en las luchas sociales que son individuales, así como parte de la lucha de los mo- vimientos sociales. El fundamento básico de la ética en Freire es su relación con el poder y el conocimiento como algo indisoluble en términos de edu- cación. No hay educación sin conocimiento, y todo el conocimiento conlleva una noción de poder – una noción que no es simplemente la fragmentación del interés, la autoridad y el deseo, como sugirieron perspectivas postmo- dernistas. El poder, como el conocimiento, está encapsulado en clase, género, raza y etnicidad - relaciones específicas e intereses. Estas premisas son muy importantes para la discusión del multiculturalismo y la política de identi- dad y raza en los Estados Unidos. No hay duda de que, para incorporar la dimensión ética de las luchas sociales, se plantean todo tipo de preguntas para la constitución de una ciudadanía democrática y multicultural, como uno de los autores buscó demostrar en otra contribución (Torres, 1998). Esta cuestión de una ciudadanía democrática y multicultural demanda un claro © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 29-42