Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 999
Política migratoria en México
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doméstica causada por el golpeteo político que proviene de Estados Unidos.
De cierto modo se troca en un mecanismo para pagar la deuda histórica
arrastrada con serenidad durante décadas por generaciones de mexicanos
migrantes. Mediante recursos inmediatos que palien la fractura social y
familiar causada por las potenciales deportaciones, el gobierno federal tie-
ne la intención de redoblar una base de apoyo mínima que les permita re-
construir la cotidianeidad en territorio mexicano.
Adicionalmente, aunque en escenarios diferentes, la Secretaría de Go-
bernación y la Procuraduría General de la República capitanean esfuerzos
de sistematización e investigación de delitos relacionados con el tránsi-
to de la diáspora centroamericana por México y con los delitos cometidos en
contra de mexicanos en retorno. El diálogo institucional entre estas instan-
cias a nivel federal con sus homólogos a nivel estatal y autoridades esta-
dounidenses a nivel fronterizo (incluido el Buró Federal de Investigaciones
y la CIA), si bien han aumentado el flujo de información útil para la cap-
tura de grupos delictivos y la construcción de patrones de investigación
más sólidos en desapariciones y tráfico de personas, por otro lado han se-
curitizado la agenda migratoria nacional, provocando que la lucha contra
el narcotráfico tenga como apéndice la persecución de delitos contra mi-
grantes. Este enfoque es pernicioso en la medida en que se considera que
la gestión del incidente delictivo es respuesta suficiente para, en una pri-
mera instancia, atender a esta población vulnerable. En tanto, se dejan de
lado las razones de fondo del movimiento migratorio y de su oportuno ma
nejo como tránsito.
Si bien ambas respuestas atacan la problemática política causada por el
discurso de Trump y pretenden articular como herramienta defensiva un
parámetro eficiente de retorno desde oficinas centrales en México, abordan el
fenómeno migratorio de forma limitada. Cabría pues mencionar la necesi-
dad de que esta respuesta de Estados Unidos se analizara con base en una
política pública comprensiva que no sólo buscara reaccionar al empellón
norteño, sino fraguar una estrategia sostenible de gestión migratoria regio-
nal. La posición de México ante Centroamérica y sus problemas, en este
tenor, juega un papel de mucho peso. Dicho de otro modo, nuestra política
migratoria en general, tanto para normar flujos de expulsión, tránsito o re-
torno, debe constituirse a partir de la valoración de las necesidades regio-
nales. Más aún, en nuestra relación con Estados Unidos debe introducirse
el diálogo político al menos con Guatemala, El Salvador y Honduras (Trián-
gulo del Norte), en particular sobre temas tan sensibles y a la vez tan internos
como la seguridad humana de nuestras diásporas.
En este tenor, resulta importante destacar dos ejemplos importantes de
vinculación que se espera, andado el tiempo, puedan rendir frutos madu-