Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 989

Política migratoria en México 989 que para tal fin el migrante debía satisfacer los requisitos impuestos al na- cional, que podrían incrementarse si el trámite o procedimiento se encon- traba difuso bajo el velo de la discrecionalidad. Junto con todo esto, el marco institucional del cual se servía el Estado para implementar su política “demo-migratoria” era en un inicio la Secre- taría de Gobernación, con lo cual se “policializó” el fenómeno migratorio. Esto, unido al hecho de que los procedimientos administrativos enunciados en la Ley General de Población —para verificación y control de migran- tes, así como para la obtención de visado y refrendo de calidad migratoria— eran en su mayoría engorrosos y de difícil solución, trajo como consecuencia la afectación —de forma manifiesta y grave— del ejercicio de los derechos humanos de los migrantes regulares. Sin embargo, la situación recién apun- tada multiplicaba sus efectos nocivos sobre los migrantes irregulares, 19 su­ mado a la discrecionalidad administrativa en sus trámites migratorios, así como a las redes tejidas entre la delincuencia organizada (tratantes de per- sonas, principalmente) y las autoridades involucradas situaban en un esta­ do de indefensión al migrante irregular, quien no tenía a favor contrapeso legal alguno para disminuir su vulnerabilidad, en virtud de la perspecti- va legal mencionada, según la cual el migrante irregular no tiene derechos. Por otro lado, si bien administrativamente la política “demo-migrato- ria” se articuló a través de instancias creadas luego de andada buena parte de la vida que la ley tuviera, como el Consejo Nacional de Población o el Instituto Nacional de Migración, y si bien se pretendió (no siempre con los mejores resultados) poner al corriente del discurso internacional el conte- nido de la ley (como por ejemplo con la inclusión de la figura del refugio y del asilo en ella, 20 así como con la creación de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados), la realidad es que el discurso se mantuvo incólume: la migración es una variable demográfica debatida en sede interna, sobre la cual el Estado mexicano tiene soberana competencia, y la cual debe bene- ficiar permanentemente los intereses del país mediante el ingreso de capi- tal humano útil para México. Desde la afirmación apuntada, en México se implementó por más de 30 años una política uniforme al respecto, que coincide con la edad de la Ley General de Población. A prima facie se observa que la uniformidad y longevidad de la norma no son sinónimos de armonía, o más aún de efica- 19 Al respecto se recomienda leer Loretta Ortiz Ahlf (2011), El derecho de acceso a la justicia de los inmigrantes en situación irregular, capítulos III y IV, México, Porrúa. 20 Manuel Ángel Castillo y Fabienne Venet, “El asilo y los refugiados: una visión histórica y crítica hasta nuestros días”, en Francisco Alba, Manuel Ángel Castillo y Gustavo Verduzco (coords.), “Los grandes problemas de México”, en Migraciones Internacionales, vol. III, México, El Colegio de México, 2010, p. 197.