Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 986
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Imanol de la Flor
como se apuntara antes, su diplomacia —durante esa época en el apogeo
de su age d’or— concretaba al exterior una imagen de potencia emergente,
sólida económica y políticamente, que aún conservaba el principio bási-
co de política demográfica bajo aquella visión de que “gobernar es poblar”. 10
De hecho, en los años setenta, México permite la entrada de los refugiados
chilenos y argentinos vulnerados por los regímenes de Pinochet y Videla,
respectivamente.
De tal suerte, en tanto Estados Unidos exacerbaba su ya común restric-
ción al movimiento humano, México promovía el auxilio humanitario
pero, por otro lado (paradójicamente), desatendía sus dinámicas migrato-
rias económicas, ya bajo la figura del mexicano que salía del país a Estados
Unidos o bajo la del centroamericano venido en tránsito a México, ambos en
situación irregular.
En este contexto, México abroga su segundo ordenamiento en materia
de población —nacido en 1947— para dar entrada a la Ley General en aná-
lisis. Con ella, México finca su posición política al respecto concibiendo
miopemente el fenómeno migratorio internacional. ¿Por qué razón se afirma
esto? En primera instancia porque la posición de México frente a Estados
Unidos, en un momento económico donde su petróleo gozaba de gran
relevancia en los mercados estadounidenses, no daba pie a que éste exigiera
la consecución de una política migratoria entrambos…, era un tema difícil
y escarpado cuyo debate podría traer algidez a la relación y, por tanto, des-
ventajas económicas para México. De hecho, el gobierno de Estados Unidos
culpaba del flujo irregular a México (situación que no cambia hasta iniciado
el siglo XXI, en la administración Bush), en tanto que el segundo guarda-
ba silencio al respecto. En lo tocante a su frontera sur, México no encon-
traba interés en regular el flujo migratorio centroamericano, pues como se
dijera antes, su dinámica se encontraba subyacente al discurso oficial. El
trabajo estacional era un fenómeno ligado a la tradición histórica de la re-
gión 11 y no a la política exterior del país. 12
Seguido de lo anterior, México había sostenido a lo largo del periodo
posrevolucionario una política demográfica natalista, que unida al nacio-
nalismo —fruto de la lucha armada mencionada— exacerbó la visión de la
10
Alfonso Sandoval, “Políticas de población: viejos y nuevos desafíos”, en Brígida García y
Manuel Ordorica (coords.), Los grandes problemas de México. Población, vol. I, México, El Co-
legio de México, 2010, p. 440.
11
M. Castillo y Rodolfo Casillas, “Características básicas de la migración guatemalteca al
Soconusco chiapaneco”, en Estudios Demográficos y Urbanos, vol. 3, núm. 3, septiembre-diciem-
bre, 1988, pp. 537-543.
12
J. Ramón Brito Moncada, “Consideraciones sobre la Política exterior de México”, en Jurí-
dica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, tomo I, núm. 13,
México, Universidad Iberoamericana, 1981, pp. 316-317.