Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 842

842 María Eugenia Anguiano Téllez Las políticas migratorias tanto de Estados Unidos como de México se han centrado en sus fronteras y asociado a la seguridad nacional. Sin em­ bargo, en el caso de México, dada su creciente condición de país de inmi­ gración, tránsito migratorio y puerta de entrada hacia Estados Unidos, las acciones y operativos se han extendido a lo largo y ancho de su geografía, multiplicando las estaciones y estancias migratorias para controlar los mo­ vimientos y contener los flujos de personas que se internan en el país sin autorización, filtrando a la vez los desplazamientos hacia el vecino país del norte y conformando lo que estudiosos del fenómeno han llamado la “exten­ sa frontera vertical” del territorio mexicano. 5 Un indicador de las acciones de control y contención de los desplaza­ mientos migratorios, que a la vez permiten advertir la creciente posición de México como país de tránsito migratorio, pueden apreciarse en la evo­ lución que experimentaron en su número y localización geográfica las llamadas “estaciones y estancias migratorias” 6 a lo largo y ancho del terri­ torio mexicano. En el año 2000, existían en México 25 estaciones migratorias, concen­ trando el estado de Chiapas en su frontera con Guatemala casi la mitad de ellas. En dos entidades aledañas a Chiapas, se localizaban otras cinco esta­ ciones (tres en Tabasco y dos en Oaxaca). En el Pacífico, sólo se habían instalado un par de ellas en los puertos turísticos de Zihuatanejo y Acapul­ co; en el Golfo de México otro par en los puertos marítimos de Tampico y Veracruz, y en el norte del país había únicamente tres estaciones. De todas las estaciones y estancias, aquellas localizadas en la Ciudad de México y en Tapachula, Chiapas, contaban con la mayor capacidad instalada, por lo que a la vez concentraban el mayor volumen de personas aseguradas. 7 Sólo cinco años después, por una parte, se duplicó el número de estaciones y estancias migratorias alcanzando una cifra de 52 unidades en el año 2005; por otra, se extendió su ubicación tanto en el sur y sureste del país como 5 En realidad, más que una cuestión de verticalidad, esto es de linealidad, me atrevo a pos­ tular que se trata de una frontera geométrica que se extiende a lo largo y ancho del territorio mexicano, desplegando acciones de contención migratoria propias de una política de control de flujos de personas. 6 Denominadas formalmente “estaciones y estancias migratorias” se trata en realidad de centros de detención de extranjeros que ingresan y transitan por el país sin documentación o autorización migratorias, equivalentes a los llamados “centros de internamiento” establecidos en España. Cf. Sin Fronteras, Situación de los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo detenidas en las Estaciones Migratorias en México, 2007-2009, México, 2009. 7 Aunque el Instituto Nacional de Migración de México denomina “aseguramientos” a la detención temporal de extranjeros no autorizados, en realidad se trata de aprehensiones simi­ lares a las que ocurren en los llamados Centros de Internamiento en España o a las detenciones previas a la expulsión que realizan las autoridades en Estados Unidos.