Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 841

Migrar en tiempos adversos 841 ment of Homeland Security) y ejecutada por el U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) creado en el año 2003, se sumó la prolifera­ ción de leyes estatales que han intentado criminalizar a los inmigrantes no autorizados: la SB-1070 de Arizona, la más emblemática y polémica, aun­ que no la única (Torre, 2012). Además de la vigilancia de su frontera con México y las detenciones en el interior del territorio estadounidense, una tercera estrategia de contención migratoria ha sido la extensión del perímetro de seguridad de América del Norte. Después de los atentados de septiembre 11 de 2001, Estados Unidos promovió, fortaleció y expandió acuerdos bilaterales en materia de segu­ ridad con Canadá y México, que incluyeron el compromiso de combatir el tráfico no autorizado de nacionales de terceros países. En 2005, la colabo­ ración trilateral derivó en la firma del acuerdo conocido como Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), cuyo objetivo general fue instrumentar estrategias comunes de seguridad fronteriza y defensa (Artola, 2005; Benítez y Rodríguez, 2006; Castillo y Toussaint, 2010). De esta forma, la noción de frontera se extendió de los límites nacio­ nales de Estados Unidos a los de la región de América del Norte, “trasla­ dándose poco a poco al sur de México” (Benítez y Rodríguez, 2006:18). De esta forma, la estrategia primaria de control y la vigilancia desplegada en la frontera sur estadounidense, orientada a disuadir a los inmigrantes no au­ torizados, con posterioridad abrió camino a acciones de detención y ex­ pulsión realizadas en el interior de su territorio, y después de S-11/2001 amplió su extensión geográfica más allá de sus fronteras a través de estra­ tegias dirigidas a la defensa contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo en la frontera sur de México con Centroamérica, y por extensión con Latinoamérica. Por su parte, el gobierno mexicano a cargo de Felipe Calderón tam- bién privilegió el tema de seguridad, estableciendo como prioridad núme­ ro uno la guerra frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado (Schiavon y Velázquez, 2012), 4 y “elevó la prioridad de la gestión migrato­ ria a nivel de seguridad nacional” (Calleros, 2010:34). En la primera década del siglo XXI, similar a las medidas, operativos y estrategias que el gobier­ no estado­unidense implementó en su frontera sur con México, “el reforza­ miento de las acciones de control fronterizo y la contención del flujo de transmigrantes irregulares [ha sido] el rasgo más notorio de la política mexi­ cana” en su frontera sur con Guatemala y por extensión con Centroamérica (García y Tarrio, 2006:207). Como afirma un autor: “La Iniciativa Mérida es paradigmática […] en este sentido” (Santa Cruz, 2012:17). 4