Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 83

Migración mexicana a estados unidos 1884-2017 83 Peor aún, durante casi un siglo, el control migratorio era un asunto fronterizo y la frontera se abría o cerraba de acuerdo a los vaivenes econó- micos y la demanda estacional de mano de obra. En la actualidad, el control también se ejerce al interior de Estados Unidos, donde opera el ICE, en muchos casos en colusión con las policías locales. Esto ha transformado to­ talmente la situación en las comunidades y centros de trabajo donde los migrantes se ven constantemente amenazados y criminalizados. Volvemos al principio, se trata de procesos que llevan años o décadas en poder manifestarse en plenitud. Pero podemos vislumbrar tendencias, hay indicios claros de que México ha dejado atrás la fase explosiva de la emigra­ ción, que llegó a su máximo en la década de 1990, cuando pasó de 4.2 a 9.1 millones, según el censo estadounidense de 2010. Por otra parte, se ha terminado la fase de circularidad migratoria, los procesos de reunificación familiar ya prácticamente concluyeron, y que en determinadas regiones del país la alternativa migratoria ya no es una salida, tampoco una prioridad. C olofón Todavía se requiere de perspectiva histórica para poder evaluar el impacto de la administración de Donald Trump en el proceso migratorio entre Méxi­ co y Estados Unidos. Por el momento aventuramos un futuro nefasto para varios millones de personas involucradas en el proceso migratorio. En efecto, el comienzo no ha sido nada halagüeño. Los dos primeros de­ cretos u órdenes ejecutivas emitidas por Donald Trump fueron dirigidas directamente contra México y los migrantes en situación irregular. Más aún, fueron firmadas el mismo día en que llegaba a la Casa Blanca la comi- sión negociadora encabezada por el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray. Una de las órdenes se refiere a la seguridad fronteriza, concretamente al muro, la otra a la seguridad pública al interior de Estados Unidos, es decir, la persecución y deportación de los migrantes irregulares. En ambos decretos, los trabajadores migrantes irregulares son conside- rados como una amenaza para la seguridad nacional y la seguridad pública. Por lo tanto, quedan situados en el mismo nivel que el narcotráfico, la trata, el contrabando de personas y el terrorismo. La orden ejecutiva sobre el muro y la seguridad fronteriza, que ahora analizaremos, deja de lado una interpretación general sobre el tema seguri­ dad fronteriza y se enfoca directamente hacia la frontera sur y a México con nombre y apellido. En ningún momento señala a la frontera norte con Ca­ nadá, como sí lo han hechos otras leyes (HR4437) y por donde sí han pasado