Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 82

82 Jorge durand bio de siglo, a una tasa sostenida de 5% o 6%, como lo hicieron otros países latinoamericanos, entre ellos Chile, Perú, Panamá, Bolivia, Brasil. Uno de los índices más claros de que un país ha pasado a la fase del de- sarrollo tiene que ver con el fin de la emigración y el comienzo de la inmigra­ ción. En México la emigración irregular ha bajado sensiblemente, aunque todavía tenga una presencia muy significativa de migrantes radicados en Estados Unidos (11 millones) fruto de más de tres décadas de emigración masiva. Por su parte, la inmigración estadísticamente es insignificante, de acuer- do con el censo mexicano de 2010 se contabilizaron 961 121 extranjeros, de los cuales 738 103 eran estadounidenses y tan sólo 223 018 provenían de otros países. No obstante, la cifra de estadounidenses en realidad tiene un sesgo muy fuerte, difícil de determinar con exactitud, dado que cerca de 300 mil son niños nacidos en Estados Unidos, hijos de mexicanos, pero que todavía no arreglaban sus papeles o simplemente figuraban en el censo como extranjeros. Mientras México tiene al 11% de su población total radi­ cando en el extranjero, sólo tiene a 0.87% de extranjeros viviendo en el país. Habrá que esperar al censo de 2020 para ver si hay cambios significativos. No obstante, en la actualidad entran en juego varias fuerzas que dan como resultado una situación de cierto equilibrio migratorio, debido a facto­ res múltiples que operan en ambos lados de la frontera. El crecimiento económico de los últimos 30 años en México ha sido mo- desto, por decir lo menos y con muchos altibajos, simplemente no hubo un crecimiento sostenido. Este factor obviamente juega a favor de lo que tradi­ cio­­nalmente se han considerado como causas de expulsión. Por su parte, el ca­pital social y el peso demográfico e histórico de la migración ra­dicada en Estados Unidos, tanto de ciudadanos como de residentes o irregu­lares, ejer­ cen una fuerte atracción. En menor medida juega la demanda de mano de obra, porque los mexicanos ya no tienen la exclusividad en esos nichos del mercado de trabajo. Otro factor fundamental a tomarse en cuenta es el proceso de transición demográfica vivido en México. Si bien hay excedentes de mano de obra y des­ empleo, la situación ha cambiado radicalmente y ya no se puede considerar a la presión demográfica como un factor de expulsión, todo lo contrario, es un factor de retención. Desde el otro lado hay que considerar la política migratoria y fronteriza estadounidense que lleva más de 20 años en operación y ha venido para quedarse. Su carácter disuasivo ha demorado en manifestarse pero a estas alturas, para los mexicanos, es totalmente evidente que no es lo mismo cru­ zar la frontera en el 2017 que en 1990.