Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 81
Migración mexicana a estados unidos 1884-2017
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congresistas estadounidenses, que pondrán muchos obstáculos y condicio-
namientos para que se logre una regularización masiva de inmigrantes
irregulares y se les abra el camino a la integración plena con el acceso a la
nacionalidad.
¿E l principio del fin ?
La historia nos enseña que los procesos migratorios son finitos y no eter-
nos. Los casos de España e Italia, en este sentido, son paradigmáticos. Am
bos países tienen un larguísimo historial migratorio, de siglos podría
decirse y, finalmente, después de un par de décadas de haber entrado en un
franco proceso de transición demográfica y de un largo periodo de crecimien
to económico sostenido, se revirtió el proceso y empezó la inmigración.
Cuando las dos líneas se cruzan en sentido inverso, es decir, bajan las
tasas de natalidad y suben las tasas de crecimiento económico, se rompe
finalmente con la dinámica de crecimiento del proceso emigratorio.
El caso mexicano es diferente. Entre 1940 y 1970 se dio el llamado mi-
lagro mexicano, con unas tasas de crecimiento económico sorprendentes y
sostenidas de 6% anual en promedio. Pero paradójicamente, la tasa global
de fecundidad durante ese mismo periodo fue también sorprendente y
milagrosa, y se estimó en unos 6.5 hijos por mujer.
Todo esto devino en una verdadera explosión demográfica, que se agra-
vó con un retraso significativo de la incorporación de la mujer mexicana al
mercado de trabajo (imposible trabajar fuera de casa con tantos hijos), una
disminución importante de la mortalidad infantil por las mejoras en el sis
tema de salud y, de manera concomitante, una mayor esperanza de vida que
pasó de los 50.8 años en 1950 a 74.9 en el 2000. La gran oportunidad his-
tórica de México, en el siglo XX, se diluyó por las altísimas tasas de natali-
dad y los otros factores mencionados. Todo esto repercute a fines del siglo
XX con un gran ímpetu emigratorio, que coincide con el cambio de mode-
lo económico, la deuda externa y sucesivas crisis económicas.
Es explicable y estadísticamente demostrable que la bonanza económica,
en algunos contextos históricos, redunda en mayor número de matrimo-
nios y por ende mayor natalidad. Pero lo que los estadounidenses llamaron
el baby boom, después de la Segunda Guerra Mundial, fue un crecimiento de
tres hijos por mujer, en el caso de México fue del doble.
Ya en el siglo XXI se da la paradoja de que en México bajó la tasa de na
talidad a 2.3 hijos, pero que la economía creció, en los últimos 30 años, a un
ritmo promedio de 2.3%. Lo que dice la lógica y la teoría es que para que
la emigración se detenga México debía haber crecido, en las décadas del cam