Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 80

80 Jorge durand cional impuesta a partir de la Ley Patriota, la creación del DHS y del ICE son un vuelco total en lo que había sido una frontera abierta por muchas décadas y luego porosa. Hoy en día es una frontera vigilada y militarizada. Las condiciones sociales son también muy diferentes en varios sentidos. En 1986 no había un movimiento social de dimensiones relevantes que re­ clamara la regularización; 20 años después, en 2006, cerca de tres millones de personas salieron a las calles a demandar una reforma migratoria y re- frendar su interés por ser estadounidense. Los lemas que se gritaban en las calles, entre ellos “sí se puede” y “aquí estamos, aquí nos quedamos”, marca­ ron para siempre a cientos de miles de personas que por primera vez salían a la calle a protestar por la política antiinmigrante de la Cámara de Repre- sentantes, que había avalado la propuesta de Reforma HR 4437. Por su parte, el patrón migratorio cambió radicalmente con respecto al de 1986, cuando la circularidad era todavía vigente y los migrantes podían ir y venir con relativa facilidad y seguridad. Hoy en día el migrante se hizo de­ finitivo a la fuerza. La política migratoria de incremento de costos y riesgos en el cruce fronterizo le impedía volver a su terruño y circular como se hizo a lo largo de todo un siglo. El alargamiento indefinido de la estancia gene- ró la integración definitiva del migrante al medio estadounidense, aunque en condiciones de precariedad y vulnerabilidad dada su condición de irre- gularidad. Las condiciones laborales se han trasformado radicalmente en estos últi­ mos 30 años. De manera paralela al proceso de precarización del trabajador migrante, cuya mejor expresión son los jornaleros o esquineros que buscan empleo cada día, otro sector de migrantes ha incursionado en mercados de trabajo mejor remunerados, como la construcción, los servicios, la pequeña empresa y el pequeño comercio. La industria de la restaurantera ha sido particularmente prolífica y se han multiplicado por todo el país los restau- rantes de cuño mexicano, igualmente las pequeñas empresas de servicios, para construcción y mantenimiento de albercas, reparación de techos, lim- pieza, etc. Incluso en la agricultura la oportunidad de invertir y trabajar directamente la tierra o proporcionar servicios es una realidad. Todo ello, con la facilidad de contar con mano de obra migrante, precaria y de prime- ra generación en un contexto de enclave étnico. Finalmente, en este nuevo contexto de mayor politización, integración y madurez de la comunidad migrante, una reforma migratoria que abra el cami­ no a la regularización y a la ciudadanía será un motor increíble para empode­ rarla y potenciarla como un factor decisivo en la sociedad estadounidense del siglo XXI. No obstante, las esperanzas de la integración y la regularización pueden chocar contra el muro del discurso antiinmigrante muy arraigado entre los