Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 829
Derechos humanos de los migrantes
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cación, salud y otros tipos de apoyo social y, además, podrían llevar a si
tuaciones de explotación infantil laboral o sexual. Por lo tanto, se estaría
transgrediendo la mencionada Convención sobre los Derechos del Niño
(Feuk et al., 2010).
Las causas de la movilidad de los niños, niñas y adolescentes, así como
las consecuencias que afrontan durante el viaje, la llegada a otro país y el
retorno voluntario e involuntario ponen en tela de juicio el papel del cui-
dado de la familia de los gobiernos municipal, estatal y federal. Sin duda,
el Programa Interinstitucional de Atención a Menores Fronterizos, iniciado
en 1996 con la participación de la Unicef y el Sistema Nacional para el
Desarrollo Integral de la Familia (DIF), es de gran importancia, pero insu-
ficiente, toda vez que atiende solamente necesidades de los menores mi-
grantes que han sido repatriados y que viajan solos. Es decir, que todavía
no hay programas ni atención para los que se encuentran en tránsito o los
que requieren regresar por decisión propia.
En este sentido y teniendo en cuenta las magnitudes de la migración
infantil mexicana y también centroamericana, las cuales constituyen una
verdadera catástrofe social, se vuelve urgente el establecimiento de políticas
públicas para la infancia y la familia con planes y programas nacionales y
regionales que involucren a gobiernos de todos los niveles y a la sociedad
civil, y que tengan dos ejes fundamentales: 1) el arraigo y la reintegración de
las niñas, niños y adolescentes a sus familias y comunidades a partir de ge
nerar condiciones de bienestar social y familiar; y 2) la protección de los
derechos humanos de los migrantes por encima de cualquier tratado comer
cial, laboral o cultural.
1. Superar las políticas gubernamentales sectoriales, reactivas y asisten-
cialistas.
2. Renovar la arquitectura institucional hacia la creación de políticas
públicas de desarrollo, seguridad humana y migración ante la crisis
de Estados Unidos, el retorno creciente y la necesidad de arraigo de
la población. Sus tres objetivos centrales: empleo, ingreso y seguridad
humana.
3. Establecer un nuevo ciclo progresivo de políticas públicas a nivel
estatal y nacional con tres rasgos centrales: el migrante como sujeto,
la transversalización de las políticas de desarrollo y seguridad huma-
na para toda acción pública y la territorialización.
4. Fortalecer y profesionalizar las OFAMS.
5. Ubicar a los niños, jóvenes y mujeres como sector estratégico de las
nuevas políticas públicas.