Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 817

Derechos humanos de los migrantes 817 transnacionales extractivistas o de los diversos grupos armados del nar­ co­tráfico; situación que implica en su generalidad la no garantía del cumpli­ miento de los derechos humanos en sus aspectos básicos como el derecho a la vida, a la salud, educación, trabajo, vivienda digna, agua potable y electri- cidad. Este escenario pone de presente no sólo la crisis humanitaria, sino también la crisis social, la ambiental y la crisis migratoria en su origen, tránsito, destino, retorno y controles cada vez más represivos tendientes a restringir y regular la movilidad humana internacional. A pesar de todos los riesgos que se presentan e intensifican, la migración constituye una esperanza mayor para alcanzar la justicia que el sistema político y econó- mico ofrece y que poco cumple. Los riesgos a los que se encuentran expuestos los migrantes en condi- ción irregular son, entre otros, las largas jornadas para atravesar campos y desiertos, climas extremos, fauna salvaje, control y sometimiento por par- te de delincuentes y narcotraficantes, agresiones físicas y verbales, violacio­ nes a mujeres, obligación de consumo y transporte de drogas ilícitas, trata de personas, detención, secuestro, ingreso y permanencia obligada en los grupos delictivos. Cuando los migrantes infantiles indocumentados logran pasar y llegar al país vecino tienen dificultades para su acceso a los servicios de educación y salud, y los hace vulnerables a la trata y adopción ilegal. Las relaciones inter­ culturales desiguales que permean a los migrantes en sus desplazamientos y en los países receptores, además de la susceptibilidad económica, se tra- duce en la mayoría de los casos en xenofobia, exclusión, violación de los de­ rechos humanos y políticos, rechazo al inmigrante que altera la dominancia y hegemonía de culturas de países desarrollados (Sandoval, 2009:29). Estas y muchas otras realidades de violencia estructural, física y cultural, con énfasis en el menosprecio, la discriminación y la exclusión, hacen del inmigrante un ser humano de segunda categoría que afecta su condición de sujeto de derecho a través del menosprecio cultural, lo cual produce una serie de barreras o limitaciones al ejercicio de sus derechos fundamentales, ya sea amparada por normas contrarias a los derechos humanos e incluso por el sector privado, que actúa aprovechando esta situación de manera consciente u obligado por la legislación de aquellos países que sancionan a los empleadores de indocumentados, donde el Estado pretende detener los movimientos migratorios valiéndose del uso inadecuado del derecho y de la manipulación de su sociedad que percibe en lo ajeno una amenaza y no una oportunidad de desarrollo. En el sentido en que estamos exponiendo las condiciones que obligan a las personas a migrar, es evidente que los derechos económicos, sociales,