Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 816

816 Eduardo Andrés Sandoval Forero, Bernardino Jaciel Montoya Arce en su comunidad, región y país. Su travesía, llegada y retorno, se acompa- ñan de otra violencia: la institucional de los gobiernos de Estados Unidos y México, que sellan fronteras para detener el flujo de los migrantes a través de murallas, alta tecnología de control espacial y territorial, cuerpos policia­ cos, militares y migratorios, operaciones antiinmigrantes, etcétera. El origen de la migración indocumentada tiene múltiples causas, una de ellas es la pobreza (que en México la cifra conservadora dice que son 53.3 millones), estimada como la condición socioeconómica de la población que no cuenta con lo mínimo necesario para vivir de manera digna e impo­ sibilita el acceso a los recursos para satisfacer necesidades apremiantes. Por ende, es símbolo de desigualdad que propicia, al no tener la oportunidad de sobrevivir, el distanciamiento en los integrantes de la familia; destruye, impide, indigna, excluye y, en muchos casos, aleja a los niños de sus padres, dejándolos al cuidado de algún familiar o vecino. Por tanto, condiciona a nuevas generaciones a crecer y vivir en situaciones desiguales e injustas que llegan a afectar su educación formal y no formal, pero, sobre todo, a re­ petir patrones en su vida adulta, alejándose de sus hijos, aun cuando no tengan la necesidad de migrar, simplemente porque ellos crecieron en condi­ ciones de desintegración familiar. Cuando uno, varios o todos los miembros de la familia se ven obligados a emigrar de manera indocumentada, se presenta una crisis económica, so- cial, laboral, cultural o personal que genera condiciones de desorganización en algunos casos y, en otros, de desintegración, reordenación, reintegra- ción, recomposición o nuevas construcciones y roles familiares. Estos movimientos migratorios suscitados por la crisis familiar son tam- bién expresiones de la crisis del sistema político, económico y social que revelan las condiciones de desigualdad, pobreza y miseria en que se debaten millones de familias con impedimentos para vivir dignamente y tener una integración sensata. Es posible hablar de familias vulnerables, expuestas a condiciones migratorias que implican altos riesgos con pérdida de derechos humanos, derechos específicos de menores, mujeres, adolescentes y ancia- nos, hasta llegar, incluso, a la desaparición forzada y a la muerte. Este contexto sociológico de estrategias de supervivencia forzosas exhibe un deterioro y pérdida de cohesión social, rupturas, en algunos casos sín- drome de abandono, estrés, deserción escolar, exposición a trata de menores y posible vínculo con grupos delictivos que pueden debilitar progresiva- mente los lazos familiares y sociales, haciendo que se pierdan los referentes culturales y de identidad y llegando incluso a estados de anomia. El derecho a vivir y desarrollarse con plenitud en su propia tierra es un derecho negado a millones de personas que son expulsadas por la violencia estructural sistémica, por la violencia directa del Estado, de las empresas