Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 804

804 Luisa Gabriela Morales Vega texto de las leyes no es suficiente para que éstos sean ejercitados, exigidos o impuestos; sino que es necesario (al menos a nivel normativo) que se emitan las disposiciones reglamentarias, administrativas o ejecutivas que así lo garanticen o permitan, independientemente de los demás factores no normativos que propician la eficacia de las normas. En ese sentido, obser- vamos que la faceta securitista de las normas migratorias se ha desarrollado e implementado ampliamente y no así la garantista. A partir de la expedición de la Ley de Migración en 2011, México ha desarrollado una importante variedad normativa en torno al fenómeno. Se cuenta con las leyes principales que explícitamente reconocen en su ar­ ticulado una serie de derechos, cuyos titulares son precisamente las perso- nas en movimiento o migrantes, y en esas leyes se establece la obligación del Estado de garantizar el goce y el ejercicio de tales derechos. Ahora bien, además de los artículos expresamente orientados a preservar la seguridad nacional que se encuentran en la Ley de Migración, existen programas o estrategias gubernamentales creadas específicamente en ese sentido, muestra de ello la tenemos en el llamado “Programa Frontera Sur”, que es un plan de contención puesto en marcha en 2014 por el presidente de la República. Se conoce con ese nombre a la estrategia intersecreta- rial denominada Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur, y representa en la práctica una maniobra del Ejecutivo Federal que aumenta la presencia de agentes estatales en la zona fronteriza al sur del país y que —como dice literalmente el decreto que lo creó— tie- ne por objeto instruir a las dependencias y entidades de la administración pública federal y demás autoridades en el ámbito del Poder Ejecutivo Fe- deral, para coordinarse en la definición de estrategias y proporcionar, den- tro de sus respectivas competencias, la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur. El Programa Frontera Sur (en adelante “el programa”) ha sido calificado de cacería de migrantes (Animal Político y CIDE, 2015), y se ha dicho que el mismo ha significado represión, persecución y muerte (Grupo Fórmula, 2015). Se toman como base para estas afirmaciones varias cuestiones: en primer lugar la estadística oficial que muestra un aumento sin precedentes en las presentaciones y devoluciones de ciudadanos centroamerica- nos, derivado de la reforzada y numerosa presencia de agentes del orden en la zona sur como consecuencia de la instalación de los llamados “Centros de atención integral al tránsito fronterizo”. Incremento que incluso las autoridades han anunciado como un logro durante su gestión; por ejemplo, para marzo de 2015, el comisionado del Instituto Nacional de Migración pre- sumía haber llevado a cabo 758 operativos de control y verificación, no sólo en los puestos establecidos para ello, sino también en bares, cantinas, cen-