Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 722

722 Leticia Calderón Chelius bresalir el poder económico deja en segundo lugar los valores universales de la ciudadanía basados en los principios que detenta todo ser huma- nos por el simple hecho de serlo, poniendo por encima la condición econó­ mica de quien cuenta con recursos... “Merezco porque pago”, o lo que se conoce como una ciudadanía censitaria basada en la posesión de condicio- nes económicas básica que enaltece los valores del mercado y la producti- vidad como atributos para reconocer membresía política. 27 A la frase, “no taxation with out representation”, se contrapone el derecho universal a la inclusión política sin menoscabo de la condición económica, aún menos si éste se condiciona por el pago de impuestos que los sectores menos fa- vorecidos pagan indirectamente, pero que no se explicitan como una contri­ bución directa que puede condicionar, bajo este discurso, su representación ciudadana. La reiteración del binomio remesas-membresía sugiere que estamos ante vestigios de una visión decimonónica claramente superada —desde el dis- curso, no en la práctica—, donde los principios de derechos humanos se supeditan al valor monetario que implican las remesas. Este discurso se reproduce por todos los actores de este circuito (gobierno, migrantes, socie­ dad) sin la menor reflexión de su contenido y alcances. En otras palabras, se trata de un discurso llevado al extremo de exaltar lo que los migrantes aportan —remesas— como sinónimo de su valor. Esto lo repiten tanto los propios migrantes como los actores del gobierno, la clase política y el nuevo imaginario social sobre el migrante nacional. Y no es poca cosa, es el argumento con el que se negocia, se establecen relaciones de poder, e incluso fue el tema que estuvo por debajo de la argumentación no explici- tada pero presente en todos los debates para extender el voto en el exterior: “No se les puede seguir excluyendo porque envían remesas”. Los propios migrantes también argumentan desde esa trinchera: “El que paga el maria- chi elige las canciones”, sin reflexionar sobre la pobreza del argumento como la razón para merecer y exigir derechos. Cuando en realidad se trata de que: “Reclaman derechos porque los merecen, y los merecen porque los reclaman”. Hay una pobreza ética y moral en el argumento que pone por encima el dinero enviado (remesas) como razón para ser fuente de derechos. Desde el discurso democrático universal contemporáneo es insostenible, no da cuenta de la realidad que muestra que no más de 40% de los migrantes 27 En el siglo XlX la ciudadanía se adquiría por propiedad y por ingreso potencial. Era una razón por la cual las mujeres y esclavos no tenían derechos de ciudadanía. La lógica moder- na democrática supone que el valor del individuo está por encima de su capacidad económica y que no puede ser factor de diferenciación. No que no ocurra, pero como principio, desde el discurso de la ciudadanía contemporánea no puede ser un valor a reproducir.