Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 720

720 Leticia Calderón Chelius en México y un uso recurrente de este tipo de mecanismos que los familia- rizan con su uso (banca electrónica, envío de remesas —incluso por telé- fono—, uso de correo electrónico, etc.). Esta propuesta sólo fue retomada en una parte y mantuvo el acento administrativo en lugar de ampliar la participación al máximo. Los filtros para inscribirse al registro de electores aún cuando se consiguió que el trámite para obtener la credencial para votar con fotografía pudiera hacerse ya desde el extranjero. La campaña por promover el voto como una vía para participar políticamente se cruzó con factores estructurales de la propia comunidad mexicana en el extran- jero, como es una cultura política de baja participación político electoral (incluso los naturalizados no ejercieron su derecho al voto en Estados Unidos en los números esperados en la elección en que obtuvo el triunfo Donald Trump en 2017). Hay que sumar además una serie de elementos que se han vuelto un calvario administrativo, que va del inscribirse como votante eventualmente a llegar a serlo (véase ). Pero no todo es un asunto administrativo, sino que también aquí pesa la manera como se ha establecido la relación política de los mexicanos en el extranjero con su país de origen. Por un lado, los políticamente activos han dirigido sus formas de participación a través de los clubes que han con­ centrado un tipo de liderazgo al estilo de la cultura política mexicana que reproduce algunas actitudes de liderazgo corporativo, organización jerárqui­ ca y baja rendición de cuentas y transparencia al interior del mismo or­ ganismo. Esto, sumado a la dinámica de la propia comunidad en la que la primera generación es la que mantiene el vínculo más directo con su terru- ño y las siguientes generaciones tienden a alejarse, permite ver una fractu- ra en términos políticos que es preciso tener en cuenta al momento de desplegar ya sea la campaña por promover la participación político electoral, así como entender las limitaciones que sus misma narrativas han construi- do. Veamos los siguientes argumentos. R emesas no son votos Tanto los migrantes, el Estado y la sociedad mexicana (y de otros países) han depositado una enorme importancia a los envíos monetarios para cali- brar la importancia del proceso migratorio. No sólo desde el gobierno sino también en el discurso de los propios migrantes, las remesas se han vuelto la forma para “medir” el vínculo e interés que los mexicanos en el extranjero tienen por sus comunidades. Para los Estados y distintos niveles de gobier- no, el envío monetario se ha vuelto un elemento que refleja su empodera-