Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 71
Migración mexicana a estados unidos 1884-2017
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cro, pero también de la microeconomía en el contexto de una migración
consolidada pero con redes sociales necesarias y persistentes con México, ha
dado lugar a dinámicas migratorias tan imprevistas como imprevisibles. El
resultado ha sido entonces la conformación de patrones migratorios distin
tos a través del tiempo. Así, en este capítulo se buscará distinguir estos tres
niveles: patrón, proceso y modelo migratorios como elementos entrelaza-
dos pero distinguibles, que ayudan a entender el fenómeno migratorio en
tre México y Estados Unidos.
Desde esta perspectiva, la relación migratoria entre México y Estados
Unidos puede ser analizada a la luz de seis grandes fases, a las que han
correspondido diferentes políticas, modelos y, sobre todo, distintos patrones
migratorios.
La primera fase se inició a fines del siglo pasado XIX y se prolongó hasta
1920. Su característica principal fue la aplicación del modelo de contrata-
ción conocido como el enganche (indentured labor) al contexto internacio-
nal. Se trataba de un sistema de contratación de mano de obra semiforzado
basado en el endeudamiento del trabajador desde el momento en que salía
de su comunidad de origen. La deuda crecía a medida que avanzaba el pro
ceso hasta que el trabajador debía pagar el adelanto, el viaje, la alimentación,
el alojamiento y los gastos en la tienda de raya con jornadas laborales.
La segunda etapa se define por un periodo de deportaciones masivas y su
cesivas que tuvieron una relación directa con las crisis económicas de 1921,
la gran recesión y el desempleo que se inicia con la crisis de 1929 y la última
gran deportación en 1939. En esta fase se definió por parte de Estados Uni
dos una política de deportación sistemática de mexicanos, que se considera
ban como trabajadores temporales y no como inmigrantes. Al mismo tiempo,
el periodo corresponde a una política de repatriación por parte del gobierno
mexicano.
La tercera fase abarcó el periodo comprendido por los convenios brace-
ros que se extendieron de 1942 a 1964. Éstos tienen su origen en la deman-
da y reclutamiento de trabajadores mexicanos en tiempos de guerra, y la
prolongación y renovación de los convenios a lo largo de dos décadas. Ade
más de cambiar el patrón migratorio y conformar una mano de obra que in
gresara de manera legal y temporal, con los convenios se pretendía que fuera
mano de obra masculina, de origen rural y destinada al trabajo agrícola.
La cuarta fase corresponde a las dos décadas siguientes, donde predomi-
naron los trabajadores indocumentados (1965-1985). Se caracteriza por una
frontera porosa y la incorporación de la mujer y migrantes urbanos al flujo
y al mercado del trabajo migrante. No se trata de una política específica de
finida legalmente, sino de mantener un statu quo que permitiera el abasteci
miento de mano de obra sin las trabas burocráticas del Programa Bracero.