Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 70

70 Jorge durand La definición de un patrón migratorio implica una tipología, lo que re- quiere de un esfuerzo de abstracción y, al mismo tiempo, supone una sim- plificación y una delimitación de los rasgos fundamentales. Como diría Alejandro Portes: trabajar y elaborar tipologías, es el primer paso en un pro­ ceso de teorización. Además del proceso y patrón migratorios, es necesario distinguir las políticas migratorias que tratan de imponer un modelo. En el caso de la migración entre México y Estados Unidos, la redefinición de una política migratoria ocurre por lo general cuando el fenómeno social llega a situaciones límite desde el punto de vista estadounidense, y ha sido la res­ puesta legal a una situación difícil de manejar con los recursos legislativos disponibles. El cambio de política supone la búsqueda de un nuevo modelo migratorio, es decir, se trata de moldear la situación en relación a objetivos distintos y a corregir desajustes, para lo que es preciso diseñar instrumen- tos legales novedosos. En términos generales, las políticas migratorias suelen oscilar entre dos alternativas extremas. La primera es definitiva y supone el desplazamiento e integración de la población inmigrante en Estados Unidos; la segunda pro­ mueve la temporalidad, por lo que supone el retorno del trabajador migran- te a su país, en este caso a México. En suma, una es inmigración a secas y la otra suele acompañarse de ciertos adjetivos como laboral, temporal o esta- cional. Por su parte, el modelo migratorio se refiere a lo que debería ser el flujo migratorio en términos ideales. Es decir, de acuerdo con los objetivos pro- puestos por la política migratoria. Por lo regular, la atención ha estado pues­ ta en la selección del perfil del inmigrante definitivo, ya que éste pasa a integrarse a la sociedad receptora. En cambio, para el caso de los migrantes laborales se suelen obviar requisitos y hacer concesiones respecto a crite- rios como raza, educación, capacitación y recursos económicos. Al fin y al cabo se requieren sólo brazos que, se supone, deben regresar a su lugar de origen. El patrón migratorio también es un perfil, pero ajustado a la realidad, a un periodo preciso. De alguna manera, es el modelo migratorio que preten­ de modelar una política específica que confronte a la acción y reacción de los diversos actores sociales. En este punto es donde se encarna la diferencia entre demandar mano de obra y recibir seres humanos. Como diría Max Frisch para el caso europeo: “We called for workers, and there came human beings”. Confrontación que da lugar a un conjunto de características que llegan a definir la dinámica migratoria en un periodo determinado. En efecto, la realidad no siempre se ajusta al modelo. La intervención de actores sociales con intereses divergentes, la dinámica cambiante de la ma-