Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 701

La relacionalidad multiespacial y temporal del transnacionalismo 701 ciales, y constituyen espacios de interacción y socialización en tanto que en ellos, independientemente de la distancia, se reproduce la vida de las co­ munidades. Pero cuando esto sucede limita a la migración interna, es más apropiado utilizar el concepto de deslocalización de lo local. La simultaneidad de relaciones a distancia vinculada a un circuito transna­ cional es el concepto más fecundo del transnacionalismo, pero es asimis- mo el que más se presta para su distorsión. Comencemos señalando que el enfoque centrado en la geografía de la comunidad es incapaz de recoger las relaciones sociales que sus miembros migrantes producen más allá del espa- cio inmediato; y a la inversa, las perspectivas teóricas centradas en las socie­ dades de destino son incapaces de reconocer en su seno la presencia de la vida comunitaria, y es que a diferencia de este dualismo, origen y destino están entrelazados. Así, de esa observación, Rouse (1991) reconoció tres po- sibles distorsiones: “[…] señalar a la migración como el desplazamiento de personas entre dos ambientes sociales distintos […] reducirla a un mero proceso de transición de un orden sociocultural a otro, [y] […] presuponer la yuxtaposición de distintos mundos de vida orientados a la homogeneiza­ ción y a la síntesis […]” (Rouse, 1991:14). Es decir, el transnacionalismo pone en duda la supuesta aculturación que la migración provoca en los migrantes y que se supone se expresa en el rompimiento de los vínculos de éstos con las sociedades de origen. Si la evidencia demuestra que este vínculo, con todo y cambios se reproduce, entonces resulta inaceptable la política de la asimi­ lación de los migrantes en el lugar de destino. Una vez cuestionado el mo­ delo anterior, la opción lógica pero aún insuficiente, es el reconocimiento de las sociedades multiculturales. Sin embargo, con ello nuevamente resurge el viejo postulado de que el migrante tarde o temprano terminará transitando de una sociedad y cultura hacia otra; el resultado previsto por esta senda conduce nuevamente hacia la asimilación. Entonces, como propuesta alter­ nativa es preciso avanzar hacia la “sobrevivencia de distintos cursos de vida”, al “entreveramiento” y al “acoplamiento simultaneo” entre dos so­ ciedades y culturas. Estas ideas de Rouse se inspiraron en los estudios sobre el modernismo y la modernidad (Rouse lo identifica como posmoderni­ dad), en donde lo local se deslocaliza y lo nacional se comprende como par- te de lo global, cuya primera reacción defensiva y conservadora de la teoría de la modernización es la búsqueda de nuevas síntesis a partir de los viejos conceptos de nación, territorio, soberanía y Estado, los cuales resultan seve- ramente cuestionados. Contrario a esta lógica y desde el campo de la cultu­ ra, García Canclini propuso alternativamente el concepto de “hibridación” de las sociedades desde el territorio y por supuesto, más allá del mismo se “amalgama” lo viejo y lo nuevo, lo local y lo global. De esta manera, tanto Giddens (desde la sociología) como Canclini (desde la cultura) —como