Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 698

698 Miguel Moctezuma L. construyen en su desplazamiento, abarcar en el destino a las comunidades filiales transnacionales y pasar de éstas hacia la organización. A este méto­ do Marcus (1994) denomina etnografía multisituada, misma que abarca varios aspectos, entre los que destacan: perseguir espacialmente al objeto de investigación y desarrollar una etnografía estratégicamente multisituada. Con ello se indica que el método, en lugar de utilizar una deducción lógica y hacer desprender la imagen a partir de la simetría con el capital transnacional, la reflexión debe orientarse por la transnacionalidad: es decir, por el méto­ do que coloca en el centro la variedad y riqueza de las prácticas y relaciones de los migrantes, vistos éstos como agentes transformadores. Por otro lado, si buena parte del transnacionalismo se centra en el análisis de la reproducción de las identidades y de las comunidades, siendo esto correcto pero limita­ tivo, olvida avanzar hacia procesos cada más complejos en los cuales las identidades se despliegan hasta materializarse en formas de comportamien­ to y compromiso social canalizadas hacia las localidades y regiones del país de origen. Pero además, esta segunda forma de proceder permite reconocer que lo transnacional no niega lo nacional, así como lo global y lo nacional tampoco pueden desconocer la existencia de lo local; por tanto, no se queda enclaustrado en el dualismo de lo nacional y lo transnacional. Desde la década de 1990, en los distintos foros y congresos organizados para abordar esta cuestión, el transnacionalismo fue un fenómeno que se dio por sentado; en donde ser transnacionalista era estar “actualizado”. Para nosotros, el transnacionalismo de los migrantes, en estricto sentido, se refie­ re a las relaciones de identidad y pertenencia, mientras que la transnaciona­ lidad alude a las prácticas sociales que aquéllos desarrollan. Por tanto, aunque debe clarificarse que esta distinción se hace con fines teóricos, esto implica una delimitación sobre los sujetos de estudio, sus alcances y metodologías. Así, desde la transnacionalidad es posible postular que la membresía de los migrantes internacionales, sobre todo aquellos que avanzan hacia la orga­ nización, es esencialmente práctica y se refiere a las relaciones que se cons­ truyen extraterritorialmente con la comunidad, entidad o nación; en tanto, la identidad es más simbólica y cultural, en esta visión, el migrante transita de la identidad a la membresía y con ello del sentimiento perceptivo hacia la acción. Pero aquí existe una gran diversidad de expresiones que hace necesario identificar los niveles de sus redes sociales en cada caso. Para empezar a problematizar ese asunto: es importante no confundir las redes sociales con las relaciones familiares o con la parentela. Las redes de los migrantes individuales son de un tipo social distinto al de las comu­ nidades, y éstas a su vez se diferencian de las redes de la organización; pero además, existen grados variados de organización que indican la compleji­ dad de las mismas. Así, avanzando en esta tónica, es posible distinguir que