Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 695

La relacionalidad multiespacial y temporal del transnacionalismo 695 lismo desde arriba y desde abajo (Kearney y Guarnizo, 1998), circuito mi­ grante transnacional (Rouse, 1991), espacio social transnacional (Faist, 2005; Pries, 2001), formación social transnacional (Guarnizo, 1998), extra­ territorialidad, pertenencia, membresía agencia (Goldring, 1997), etnografía multisituada (Marcus, 1995), comunidades multisituadas y translocales (Bes­ serer, 2004), agentes transnacionales (Goldring, 1992), transnacionalidad y sujetos migrantes transnacionales (Moctezuma, 2011). Estos conceptos no forman un cuerpo teórico propio, por el contrario, abrevan de distintos pa- ra­digmas teóricos imposibles de compatibilizar; por ejemplo, la desterrito­ rialidad conduce a la propuesta “posmodernista” de la ciudadanía global y a la desaparición de las fronteras y de los Estados nacionales, lo cual resulta exagerado. Otros ejemplos polémicos son las tensiones entre circuito, cam­ po, espacio y formación social transnacional: el primero es simplemente una metáfora a la que se acude para aproximarse a una imagen del significado de una comunidad transnacional y que sólo como semejanza con la realidad puede ser utilizada sin problema desde cualquier perspectiva teórica; el segundo concepto está inspirado en la sociología de Bourdieu; el tercero de- riva de la geografía social, mientras que el cuarto es de acuñación althusseria­ na. Otro caso problemático lo constituye el uso indistinto entre el concepto de simultaneidad y pluralismo cultural. Mientras que el primero se refiere a la simultaneidad de una cultura de tipo transnacional, el segundo da cuen­ ta de la existencia de varias culturas nacionales, una especie de amalgama que tensa las identidades y que problematiza la ciudadanía en el sentido de lealtades divididas. Además de estas diferencias, existen asimismo conceptos que el trans­ nacionalismo terminó abandonando y que extrañamente no se mencionan. Inicialmente se habló de “transmigrantes” para referirse sólo a los migrantes que viven como transnacionales. Es decir, no se reconocía que el transnacio­ nalismo debía abarcar a migrantes y no migrantes de una misma comunidad. Esto mismo se hizo tratando de conceptualizar el transnacionalismo, el cual se dijo, abarca a los migrantes que se “involucran en ocupaciones y activida­ des continuas y habituales”, “a través de las fronteras” y “viven una doble vida” (Portes, Guarnizo y Landolt, 2003). En otras palabras, existen nuevos fenómenos creados por los migrantes y no migrantes, pero el transnacio­ nalismo definido así se negó a reconocerlos. Gail Mummert fue más lejos, agregando ejemplos como los “hijos del cheque” para referirse a la mater­ nidad transnacional que abarca a los hijos que no migran y se quedan en la comunidad bajo el cuidado de otros familiares quienes esperan “el cheque” (Mummert, 2013). Ella misma nos recuerda un caso paradigmático, como lo fue el del menor cubano que se conoció como Alian González, encontra­do en 1999 a la deriva en el mar, cerca de las costas de Miami, atado a un neu­