Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 693
La relacionalidad multiespacial y temporal del transnacionalismo
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frente al Estado, cuya problemática se enfrenta desde el territorio nacional.
La implementación de la Ley no hace más que sujetarse a ese principio.
Anthony Giddens (1976) está entre los autores más prolíficos e innova
dores que llamaron la atención por tomar distancia de la perspectiva es
tructuralista en su teoría de la estructuración (Giddens, 1984), sugiriendo
más tarde la necesidad de distinguir entre el proyecto de la modernidad y la
modernidad reciente (Giddens, 1990). Esta distinción empezó por sentar
los fundamentos para clarificar la globalización económica y la transnacio
nalización social que implica la modernidad reciente:
[…] caracterizada por procesos profundos de reorganización del tiempo y
el espacio, ligados a la expansión de mecanismos de desenclave; mecanismos
que liberan las relaciones sociales de su fijación a circunstancias locales espe
cíficas, recombinándolas a lo largo de grandes distancias espacio temporales
[…] (Giddens, 2003:10-11).
Así, a nivel macro, meso y microsocial, el concepto de desenclave se an
ticipa a la idea de la “deslocalización de lo local”, que posteriormente se vino
construyendo hasta terminar con la crítica de Levitt y Glick Schiller (2004),
al llamado “nacionalismo metodológico”, aún vigente en las ciencias sociales,
particularmente en los modelos y propuestas de política pública cuyo obje
to de investigación se ha transformado radicalmente. Es sorprendente que
quienes denuncian la intromisión en nuestros países de organismos inter
nacionales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc.,
sean los primeros en construir un caparazón que no permite observar que
la globalización toma forma concreta en los espacios nacionales, regionales
y locales. Es asimismo increíble pensar que la globalización puede ser com
batida políticamente desde los enfoques nacionalistas.
Una segunda idea de Giddens, es aquella que él resalta lo local, lo global y
su impacto en la vida cotidiana; es decir, pasa del nivel macroestructural al
nivel microsocial; al respecto él señala que “[…] La universalización atañe
a la intersección de presencia y ausencia, al entrelazamiento de aconteci
mientos y relaciones sociales ‘a distancia’ con los contextos locales […]”
(Giddens, 2003:35). En este caso, lo que está en el fondo es la reafirmación de
la deslocalización de lo local y aquello que se conoce como la simultaneidad
de relaciones que las personas reproducen a distancia, eso que otros vienen de-
nominando “entreveramiento” y “acoplamiento” de distintas relaciones
sociales y distintos cursos de vida. La ventaja de orientarse por Giddens es que
este autor permite comprender que ese entrelazamiento o esa simultanei
dad de relaciones sociales no es una réplica entre los espacios sociales invo
lucrados: “[…] la universalización se ha de entender como un fenómeno