Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 692
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Miguel Moctezuma L.
económicas de integración regional, e incluso promueven reformas de leyes
para fomentar las inversiones extranjeras en aquellos países socios; es decir,
como Estados utilizan su poder nacional para desnacionalizar la economía.
Dicho en otras palabras: es inconcebible la actual globalización pensando
simplemente en que las economías se autorregulan y que el Estado se retira
de su regulación. En todos los casos y en muchos sentidos el Estado nacional
es el promotor del proceso globalizador. El otro aspecto novedoso que Sassen
destaca es que, reconociendo el peso que tiene la economía global sobre
el dislocamiento de la soberanía de los países, a menudo, la reglamentación
de la economía global se hace desde los confines nacionales; es decir, el
esquema dual que opone lo nacional a lo global oscurece la reflexión en lugar
de clarificarla:
Está claro que definir el Estado-nación y la economía global como mutua
mente excluyentes es, en mi análisis, sumamente problemático. Los espacios
estratégicos en los que tienen lugar muchos procesos globales son a menudo
nacionales; los mecanismos a través de los que se aplican las nuevas formas
jurídicas necesarias para la globalización son a menudo parte de institucio
nes del estado; la infraestructura que hace posible la hipermovilidad del
capital financiero a escala global se halla situada en diversos territorios na
cionales. La condición del Estado-nación, no puede, en mi opinión, quedar re
ducida a una significación declinante. La menguante capacidad del Estado para
regular muchas de sus tareas no puede ser explicada simplemente por el
hecho de que, en la actualidad, operan en el contexto de una economía glo
bal más que nacional. El propio Estado ha sido un agente clave en la aplicación
de los proceso globales, y esta aparición lo ha alterado bastante […] (Sassen,
2001:45, cursivas mías).
Todavía más, aunque en la actualidad la mayoría de los flujos de inmi
grantes se correlacionan con las políticas de globalización en que se involu
cran los Estados de los países de origen y destino, la política de inmigración
se aborda como un problema de las personas con el Estado (Sassen, 2001:
78-79), cuando esto es el resultado de un sistema de relaciones macro-socia
les que en muchos casos abarca aspectos históricos, tales como las colo
nizaciones, las intervenciones militares, los endeudamientos de los países
y las reestructuraciones neoliberales actuales (Sassen, 2001), lo que indica
responsabilidades globales no asumidas por los Estados partícipes. Es decir,
mientras que los Estados y los capitales privados promueven entre sí las
políticas económicas globalizadoras encaminadas a abrir las fronteras, se
niegan políticamente y en congruencia a tratar como tales el tema de la in
migración. Para unos y otros, la migración es sólo un asunto de personas